Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Hay que mirar la luna, no el dedo

A veces la conclusión de un análisis es errónea: las carreteras son peligrosas, cuando el peligro lo producimos los humanos. De la misma manera, la actividad de los mercados financieros no es cualitativamente diferente a lo que hace cada uno de nosotros: cambiar el plan de inversión o de pensiones para lograr una mayor rentabilidad. ¿Por qué no se ensañan con o especulan en Canadá, Suecia, etcétera? Sencillamente porque son países bien gestionados. Sería curioso saber, al igual que conocemos de la economía sumergida, el porcentaje del PIB que supone el derroche en los diversos países. Los políticos españoles, en su burbuja parlamentaria, deberían dejar de mirar al dedo (culpabilizando a los mercados de nuestros males) y fijarse en la luna (erradicar el derroche que campa por sus anchas en cualquier autonomía). Seguro que los mercados nos olvidarían. Poco cuesta hacer la prueba. En el país de la picaresca se comienza dejando campar los cheques sin fondos y se acaba en Gürtel, SGAE y lo que venga. Una justicia de hace siglos, con penas pequeñas y periodos de prescripción de pocos años nos conducen a hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2011