Todas las cifras de la Caja Mediterráneo (CAM) han empeorado hasta la tragedia. En el primer semestre ha perdido 1.136 millones, según los gestores del Banco de España. La morosidad ha escalado al 19% y en un año ha perdido 13.000 millones en recursos de clientes.
Con esta tarjeta de presentación no parece que vaya a haber peleas por quedarse con la CAM, que se ha convertido en un barco a la deriva. El Estado inyectará 2.800 millones para que alcance el capital legal. Sin embargo, ni con estas ayudas se solventará su mayor problema: la situación financiera. La entidad tiene vencimientos en los mercados mayoristas por, al menos, 5.000 millones, según fuentes de la entidad. Otras fuentes los elevan a 7.000. Con la situación actual de los mercados, esta es una carga casi insoportable para quién asuma la CAM.
Fuentes del sector apuntan que no sería descabellado que el comprador pidiera al Estado que le prestara esta cantidad, que podría ser devuelta tras la recuperación del mercado. Más que dinero a fondo perdido para tapar agujeros, como se hizo con Cajasur, el comprador de la CAM pedirá liquidez. Esto supondría elevar la deuda pública, una mala noticia. A mediados de mes se acabará la auditoría y a finales la valoración de la CAM hecha por HSBC, Crédit Agricole y PWC
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 2011