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Fotonoticia:LA IMAGEN

Técnicas poco invasivas

Estamos llegando a un punto en el que sobrevivir le cuesta a la pobre gente un hígado, un ojo de la cara o un riñón. A unos en sentido figurado. Y a otros, como estos paquistaníes, real.

A los paquistaníes de la foto, la vida les ha costado un riñón. Lo que muestran precisamente es la herida por la que se lo han sacado en una clínica ad hoc (qué rayos significará ad hoc). Observando el asunto desde aquí dan ganas de exhalar un suspiro de alivio, pues en Occidente se conforman con sacarnos la plusvalía o el hígado, este último en sentido figurado. El consuelo, no obstante, dura poco cuando uno sigue leyendo y se entera de que, también entre nosotros, algunos ciudadanos a los que su banco ha decidido sacar un ojo figurado de la cara ponen a la venta un riñón literal para salir del paso. Hay ofertas en Internet procedentes del País Vasco, de Valencia, de Madrid, de Castellón, de Málaga... No se trata, en fin, de una práctica exótica, o étnica, que dirían algunos. A lo mejor, ese vecino con el que coincidimos en el ascensor ha hecho frente con un trozo de hígado al préstamo hipotecario de una vivienda que el banco sobrevaloró en su día e infravalora hoy. Por lo visto, España es pionera en una técnica de extracción de riñones por la vagina, como el que le quita a otro la cartera del bolsillo. La intervención, poco invasiva, apenas requiere internamiento y no deja secuelas visibles, por lo que mucho nos tememos que en esto, como en tantas otras cosas, les vaya a tocar a las mujeres pagar el pato. Aseguran las autoridades sanitarias que regular un mercado neoliberal de riñones (valga la paradoja) equivaldría a permitir la esclavitud, pues los pacientes ricos convertirían el Tercer Mundo en una casquería. Como si fuera otra cosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de septiembre de 2011