Está bien que se reproduzcan las reacciones de condena ante los reiterados desprecios que viene sufriendo Andalucía por parte de los nacionalistas catalanes. Las afrentas son continuas y permanentes aunque ahora han arreciado por mor de los recortes sociales que esos mismos políticos insultadores están aplicando en su tierra. Quedan en evidencia ante los suyos llevando a la práctica con fruición el desmantelamiento del Estado de Bienestar y echan la culpa de todo a la excesiva generosidad a la que se les condena por tener que asumir Cataluña la parte que le corresponde de la solidaridad con respecto al resto de comunidades.
En un discurso que les viene como anillo al dedo para preconizar un "pacto fiscal" que les iguale a vascos y navarros en su privilegiado sistema de financiación, encuentran en los andaluces el blanco perfecto de sus ataques ya que, para mayor perplejidad de ellos, aquí se ha puesto de manifiesto un mejor manejo de los recursos públicos en sanidad y enseñanza sin tener que meter, hasta ahora, la tijera. Eso les desespera, pero hay que insistir en que sus ofensas solo tienen un objetivo: alcanzar el sueño de un concierto económico con el Estado que les sitúe por encima del resto.
Y es aquí en donde está el verdadero peligro que se ha de combatir. No basta ya con tocar a rebato por los desprecios de siempre. Es que la verdadera amenaza está por llegar si se abre paso esa idea injusta de CiU. Una propuesta que cuenta con las simpatías de la ciudadanía hasta el punto de que el PP catalán ni siquiera se ha atrevido a rechazarla de plano modulando su posición favorable a participar en una comisión de estudio en el Parlament.
Lógicamente, el PSC de Carmen Chacón no se iba a quedar atrás y si bien, en principio, había anunciado que no iba a presentar una alternativa propia, al final, lo ha hecho planteando un "pacto fiscal federal". A través de este modelo se persigue que Cataluña vaya reduciendo su aportación al Estado equiparando sus ingresos a los del País Vasco y Cataluña. Y todo eso sin perjudicar al resto de comunidades. Una cuadratura de círculo que, por supuesto, nadie en la misma Cataluña se cree.
Por todo ello, además de palabras de crítica por parte de los socialistas andaluces hacia Mas, Duran y el resto de su tropa, no estaría mal que, también Griñán le pidiera explicaciones a su compañera, la misma de la que dijo en plena fase de incertidumbre sobre el relevo de Zapatero que "oyendo a Carmen, la sucesión en el PSOE está garantizada". Pues por eso, por lo que pueda venir en el futuro, sería conveniente que viniera aquí a explicarnos a los andaluces ese singular acuerdo federal que propugna no vaya a ser que mientras aquí nos escandalizamos con los numeritos de los de siempre, otros le hagan el caldo gordo a los nacionalistas insolidarios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011