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"Nos acusaron de provocarles"

El valenciano Óscar Martínez es uno de las decenas de indignados españoles que viajaron más de 1.200 kilómetros para llegar a Bruselas. "Soy músico y productor, la gente se cree que no tenemos cosas que hacer, pero, por el contrario, formamos un movimiento que intenta informar a la gente sin ningún propósito de provocación", relata al teléfono desde Bélgica.

Martínez estuvo ayer en el parque Elisabeth, donde 48 manifestantes fueron detenidos por desobedecer la orden de desalojar el parque en el que pensaban acampar en su primera jornada en la capital europea. Habían llegado hacia las 19.00, procedentes de Madrid, Barcelona y Toulouse. Los tres grupos se habían reunido en París. "Somos un movimiento completamente pacífico. Yo he dejado de hacer cosas para estar aquí", comenta.

El grupo había sido recibido inicialmente por una mujer policía que les había dado la bienvenida a Bélgica. "Ella vio las tiendas de campaña", asegura. Horas después, llegaron policías "con porras, escudos y perros" para desalojar a los indignados. A las 22.00 les dijeron que se fueran pues hacían mucho ruido. "Entonces nos quedamos callados por un momento, se echaron para atrás pero luego comenzaron a cargar a la gente que estaba sentada", comenta. "Nos acusan de que provocamos pero no es así. Nos han detenido por estar en el parque y nos han echado a los perros encima".

Los detenidos fueron liberados tras 12 horas de arresto por una sanción administrativa de carácter leve. Los indignados están ahora en un edificio universitario abandonado pero dotado de los servicios básicos, donde pasarán una semana. "Donde nadie nos ve", se queja Martínez. "Si hemos venido aquí es para informar a la gente; el parque tiene más visibilidad, aunque ahí pasemos frío y lluvia", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011