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Crítica:DANZA | Provisional Danza (Madrid) con Danza Joven de Sinaloa (México)

Ni ogros ni princesas

Conceptualmente anclada en su estilo y sistema habituales, Ni ogros ni princesas, pieza para 12 bailarines y un figurante (tan extemporáneo en estilo como en calidad), significa el regreso de Carmen Werner a su sede madrileña y el resultado de su empeño en establecer puentes y colaboraciones especialmente con Latinoamérica. Los bailarines mexicanos, vitales y entregados, se instalan con liquidez y buen hacer en la proposición corporal de la coreógrafa, han comprendido el complejo y laborioso trabajo de taller de Provisional Danza, donde al final reconocemos una autoridad en la exposición, aún en la tendencia que estuvo en boga hace unos años, de abusar del diálogo y de las motivaciones interaccionadas de los bailarines.

Provisional Danza (Madrid) con Danza Joven de Sinaloa (México)

Dirección y coreografía: Carmen Werner. Festival Territorio Danza. Sala Cuarta Pared, 9 de octubre.

Las luces esta vez aciertan y son fundamentales, capaces de crear un espacio escénico por ellas mismas y el vestuario, sobre y en lo que podemos llamar "línea clara", oficia el empaste, concede una económica visión de equilibrio. Werner transmite un humor indirecto, bastante corrosivo por momentos y vuelca su experiencia en el movimiento grupal, donde una combinación discrecional de ensemble y resaltos balanceados construyen la lectura de conjunto. En los materiales coréuticos se deambula buscando un justificante espacial, a veces más imbuidos de la plástica descriptiva que de una profundización en la acción.

Es un trabajo coral que elude lo sombrío, como era consabido en piezas anteriores de esta artista, llenando el ambiente de un estadio casi luminoso y comunicativo, de planimetría ondulante. Es una forma de mostrar al grupo como algo unitario y cohesionado. El collage musical del que no se dan detalles en el programa de sala, acude a fragmentos barrocos y otros más atonales y contemporáneos, con preeminencia del piano y la cuerda. Busca tensar las imágenes, potenciar un desarrollo del material hacia un lirismo concentrado. Estro no siempre está logrado. A veces la acción se reciente de la fragmentación o de las interrupciones onomatopéyicas del figurante.

Una vez más el desnudo arbitra entre lo teatral y lo plástico como una sutil bisagra. Y al final, Carmen nos regala un solo de danza-danza que sortea el dúo con el figurante, pero en el que se impone ella, da una prueba de su calidad personal de movimiento hasta el punto de que sabe a poco. La dosificación hace el efecto de un bálsamo. Dentro de una calidad bastante pareja de la plantilla mixta, destaca un artista local: José Luis Sendarrubias. Posee un físico espléndido, una planta que le permite exhibirse. Ha madurado ostensiblemente tanto en lo actoral como en la calidad de su baile.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011