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Crítica:TEATRO | CONCIERTO PARA LA ACUMULACIÓN

Cantata del hombre urraca

Dice un aforismo: "Somos lo que comemos", pero también somos lo que guardamos: cajones atestados de objetos sin alma, carne congelada en el frigo, fármacos caducados, dinero roído por la inflación, casas vacías tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Construimos una sociedad obesa, tiramos toneladas de comida caducada, sustraemos tierras indígenas y las sembramos de soja para usarla como combustible mientras especulamos con los alimentos básicos.

En Concierto para la acumulación, Los Hedonistas, joven compañía de reivindicativo nombre, satiriza la codicia, el acaparamiento, la ambición y el negocio a través de un ritual escénico con estética de espejo cóncavo. "Tenemos bienes que duran poco y amores a corto plazo", dice Cristina Peregrina, autora del texto, por boca de unas figuras parlantes que, más que personajes, son emanaciones de la avarienta condición humana. Teatro poético, donde el monólogo aforístico sustituye al diálogo y la gestualidad gélida de sus cinco intérpretes femeninas (maquilladas de blanco bajo una luz fría) imprime carácter cuasi expresionista a un montaje veteado de ideas con potencial plástico, algunas mejor expuestas que otras: hay escenas que parecen hacerse eco del viejo teatro pánico, de la danza butoh (el rostro de Peregrina se da un aire con el de Kazuo Ohno) y del estático esteticismo de directores como Robert Wilson y Ariel García Valdés, en versión de bolsillo.

CONCIERTO PARA LA ACUMULACIÓN

Dramaturgia: Cristina Peregrina. Intérpretes: Erkuden de Andrés, Paz Buelta, Maria Herrero, Ruth Cabeza, C. Peregrina. Dirección: David Puig. Sala Triángulo. Hasta el 15 de octubre.

Auto sacramental profano, ganador del Premio Carlos Iniesta del Certamen Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales 2009, Concierto para la acumulación es un primer montaje de una compañía con personalidad acusada. Su inquietante atmósfera a veces está a punto de desvanecerse, quizá porque el conjunto adolece de una integración insuficientemente orgánica del cúmulo de préstamos y de referentes que utilizan sus intérpretes creadores y David Puig, su director. Estamos ante una labor de equipo todavía germinal, pero pujante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011