La inquietud de los habitantes de El Hierro ha subido un peldaño desde el pasado sábado. A la 21.34 hora local (una hora más en la península) la tierra volvió a temblar como lo ha hecho casi 10.000 veces desde que, el pasado 19 de julio, se detectara una actividad sísmica inusual, posible preludio de una erupción volcánica. Sin embargo, esta vez fue algo más fuerte. Los sismógrafos del Instituto Geográfico Nacional registraron un terremoto de magnitud 4,4 -el mayor detectado hasta ahora- con epicentro en el mar, a un kilómetro de la costa sur y a 13 de profundidad, cerca de La Restinga, el pueblo más meridional de España.
El terremoto no causó daños personales y solo provocó desprendimientos en la carretera de Tacorón y en las laderas exteriores del túnel de los Roquillos. La alarma generada entre algunos vecinos de La Restinga, que salieron a las calles, se disipó en pocos minutos. Sin embargo, la magnitud del terremoto (hasta ese día el más fuerte había sido de 3.8) hizo preguntarse a los vecinos de la isla, la más pequeña (268 kilómetros cuadrados) y menos poblada de Canarias (10.000 habitantes) cuánto más podía temblar la tierra.
La población vive los temblores entre la incertidumbre y las bromas
Los expertos piden calma. Carmen López, que trabaja sobre el terreno como responsable de la Red de Vigilancia Volcánica del Instituto Geográfico Nacional, asegura que el seísmo "entra dentro de lo esperable en un escenario de intrusión magmática que va evolucionando con el tiempo". Ella pronostica que como mucho podría producirse un temblor hasta de magnitud 5, aunque es bastante improbable. El vulcanólogo Nemesio Pérez tiene la misma opinión. "Lo que más me preocupa de estos eventos sísmicos es la intensidad con que van a ser sentidos por la población", señala este experto, insistiendo en que no deben olvidarse las medidas de protección.
Tampoco parece que el aumento en la magnitud de los temblores haga más probable por sí solo una erupción volcánica. "El riesgo está ahí, pero la probabilidad de que ocurra un evento eruptivo en los próximos días es baja", dice Pérez. Para que se produjese tendrían que confluir varias circunstancias: "migración de la sismicidad hacia posiciones más someras, desplazamientos en la vertical superiores a los desplazamientos en la horizontal, emisiones anómalas de dióxido de carbono, etcétera", señala. "Por ahora no se dan todos los requisitos", añade. En cuanto a los temblores, casi todos débiles, que se han producido desde el sábado a muy poca profundidad, incluso a un kilómetro, López cree que es un fenómeno a vigilar pero, de momento, no le da mayor importancia: "La migración hacia la superficie, para ser significativa, tiene que ser algo más evidente, más potente, más energética".
La última erupción ocurrida en Canarias (y en España) se produjo en 1971, en el volcán del Teneguía en la isla de La Palma. En El Hierro la última crisis sísmica como la actual fue en 1793, pero en esa ocasión no hubo finalmente una erupción. Históricamente los volcanes en Canarias han sido poco explosivos. Los expertos barajan un escenario similar si finalmente se produce en El Hierro un evento eruptivo.
Y mientras los vulcanólogos llaman a la calma, la población de la isla se toma los temblores de tierra con una mezcla de inquietud y humor. Los herreños han convertido Facebook, en especial la página de la Actualidad Volcánica de Canarias, en un foro permanente para intercambiar información, angustias y también bromas. Otra página que se ha convertido en una referencia en la isla es la que da datos sobre actividad sísmica en la web del Instituto Geográfico Nacional. Nada más sentir un temblor de tierra, muchos habitantes de la isla se lanzan sobre el móvil: primero, para saber cómo lo vivieron sus amigos y familiares; luego para zanjar las discusiones y apuestas que se generan sobre la magnitud y después para comentarlo en las redes sociales. Pero empiezan a estar hartos de tanto trasiego y desean que se acabe la incertidumbre. Miguel Torres, gerente del hotel Puntagrande, pronuncia tres palabras que se escuchan en todos los rincones de la isla y resumen el sentir de muchos herreños: "Que reviente ya".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011