Cerca de 500 personas, según los organizadores, secundaron ayer la concentración convocada por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) frente a la sede del Gobierno vasco en Vitoria para poner de relieve las "amenazas y vejaciones" que sufren los agentes en localidades de Euskadi y Navarra donde gobierna Bildu.
El manifiesto de la concentración, leído por María Jesús González, herida junto a su hija Irene Villa en un atentado de ETA en Madrid en 1991, recalca que en estos días "se habla mucho del fin del terrorismo", pero en el País Vasco y Navarra la izquierda abertzale está promoviendo "el odio y la intransigencia" contra los agentes del instituto armado.
Los manifestantes no creen que, tras el comunicado de la banda, vaya a cambiar la actitud de la coalición independentista, por lo que exigieron a ETA que "desaparezca entregando las armas y poniéndose a disposición de la justicia".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011