La Consejería de Medio Ambiente va a remitir a la Fiscalía de Delitos Ambientales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el informe sobre la introducción ilegal de siluros en el pantano de Iznájar, ubicado en la cuenca del Guadalquivir. Este pez de agua dulce -el más grande de Europa- es un voraz depredador, "lo que pone en peligro la supervivencia de otras especies autóctonas", según reconoció ayer la Administración autónoma. La Junta pide a la fiscalía que investigue si se ha cometido un delito ya que esta especie "ha sido introducida ilegalmente en este embalse".
Los ecologistas y especialistas temen que el siluro, que puede alcanzar los dos metros y los 100 kilos, acabe colonizando el resto de la cuenca del Guadalquivir. Esta especie invasora, que procede del este de Europa y el oeste asiático, no se había detectado oficialmente hasta este verano en Andalucía. Donde primero se introdujo a mediados de los años setenta fue en el río Segre. De ahí se extendió al resto de la cuenca del Ebro y, recientemente, a la del Tajo.
En el Ebro se ha creado una pequeña industria turística alrededor de su pesca deportiva. La Junta pretende que no ocurra lo mismo en Andalucía. Por eso, además de vetar la pesca de siluros en Iznájar, también se ha prohibido la utilización de las artes que se emplean para la captura de grandes piezas. "No vamos a permitir que se convierta en un atractivo turístico, vamos a perseguir a quien incentive su pesca", señaló ayer la Dirección General de Gestión del Medio Natural de la consejería.
Durante la reunión del Comité de Pesca del Consejo Andaluz de Biodiversidad celebrada el miércoles también se acordó la creación de un grupo de trabajo que estudiará las actuaciones para erradicar el siluro. Pero esta tarea es prácticamente imposible debido a las dimensiones de este pantano, el mayor de Andalucía. Carlos Fernández-Delgado, catedrático de la Universidad de Córdoba y miembro del Comité de Pesca, abogó ayer por empezar lo antes posible las labores de control, aprovechando que la población instalada en el Iznájar todavía es joven. El primer paso que hay que dar, según este especialista, es "aislar" el pantano para que no se extienda más la especie.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011