Todos quieren los votos que huyen del PSC. Y Esquerra también. Los republicanos han optado en esta campaña por hacer un viraje hacia la izquierda para poder pescar votos de descontentos de los socialistas. En los mítines en que participa el presidente, Oriol Junqueras, se pueden oír proclamas, que habían desaparecido hace meses de los actos republicanos. La crítica a los recortes sociales e incluso la defensa del legado de los Gobiernos tripartitos son pláticas incorporadas durante el maratón electoral.
ERC está necesitada de votos y un granero de donde todos quieren picotear es de los socialistas. Los republicanos buscan sacar tajada del trasvase del voto socialista de izquierda, que puede acabar beneficiando a ICV. Por ello, ERC se ha visto forzada a rescatar su discurso social, que había aparcado desde la llegada a la dirección del partido de Junqueras en octubre. Los soberanistas habían preferido priorizar su discurso independentista y eliminar las críticas a los recortes sociales para poder acercarse a CiU y así tirar adelante su propuesta de concierto económico, además de recuperar la centralidad política.
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En un mitin reciente, Junqueras defendió las similitudes entre los programas de ERC e ICV, pero el miércoles remató en Manresa. Aseguró sentirse "orgulloso" del trabajo hecho por los departamentos controlados por ERC. Pero llegó incluso a criticar los recortes sociales practicados por CiU. "No estamos dispuestos a callar cuando se desmontan los pilares de nuestra sociedad", clamó.
Esquerra ha tenido que potenciar la vía de la izquierda, ya que rascar del sector nacionalista no resulta fácil en un momento de ascenso del voto hacia Convergència i Unió.
Tampoco parece probable atraer el voto de los soberanistas, que todavía los culpan de haber relegado a segundo término las reinvindicaciones independentista (casar las dos almas nunca ha sido fácil para ERC) durante sus años en el Gobierno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011