Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cabré aspira a narrar con la fluida habilidad de una bailarina

"Intento ser una bailarina", dijo ayer Jaume Cabré. Una bailarina que despliega su arte con aparente facilidad esbozando una sonrisa que enmascara el duro trabajo que hay detrás de sus "gráciles movimientos". Así se plantea el escritor del momento de la literatura en catalán su trabajo como narrador. Y a tenor de los gestos cómplices del público que llenó la sala del Centre Octubre de Valencia, el autor barcelonés (1947) ha logrado que el lector siga con pasión los pasos de los múltiples personajes y tramas a través del nazismo, el franquismo, la Inquisición, la Italia del XVIII o la Barcelona del XX de su aclamado novelón Jo confesso (Edicions Proa, en catalán; Destino, en castellano).

Cabré explicó que se "escribe encima" y dio pistas de cómo concibió las 1.000 páginas del libro: le vino una imagen, surgió una historia, se cruzó otra, se intercaló una tercera; mientras los personajes iban creciendo y creciendo y, al final, claro, había "que ligarlos a todos con todo". Ocho años estuvo ligando y escribiendo para acabar el baile de su novela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011