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ELECCIONES 2011 | La política energética

La producción de las térmicas gallegas crece pese al decreto del carbón

As Pontes genera un 6% más de electricidad y elude la debacle que vaticinó la Xunta

La debacle de las centrales de As Pontes y Meirama que vaticinó la Xunta con la aplicación del decreto del carbón no ha sido tal. Los datos dicen lo contrario: la producción eléctrica de las térmicas ha crecido en 2011 pese a las restricciones, que colocan al fósil local por delante del importado, el que queman las plantas gallegas. La chimenea de Endesa en As Pontes funcionó esta semana al 75% de su potencial, con tres de los cuatro grupos activos, y el balance operativo de la planta de Fenosa en Cerdeda mejora los datos de los dos años previos a la aplicación del decreto.

Lejos del "cierre" que pronosticó hace un año el Gobierno gallego, las térmicas están a punto de concluir el 2011 con mejores resultados de lo esperado, y eso a pesar de un verano seco que se estiró hasta octubre con una caída del consumo del 3,7%. Que la planta de As Pontes está en un buen momento se resume con dos cifras: la producción eléctrica ha crecido un 6% en 2011 y el tonelaje de fósil importado se acerca a marcas históricas.

Las compensaciones prometidas a los camioneros no han hecho falta

La consellería auguró el cierre de las plantas y los vecinos salieron a la calle

En los nueve primeros meses del 2011, la térmica de As Pontes generó 5.047 gigavatios/hora, 311 más que en todo el 2010 (4.736 g/h), y con los meses fríos, los que más tiran de la calefacción, todavía sin computar. Cuando remate el año, Endesa habrá descargado en el puerto exterior de Ferrol 27 barcos con 3,7 millones de toneladas de hulla subituminosa de Indonesia. El tonelaje del 2011 duplicará el fósil importado en 2010, 1,8 millones en 13 buques, y marca uno de los mejores registros desde 1994. Hasta la fecha, la eléctrica ha fletado 20 buques con 2,7 millones de toneladas de hulla y espera otros siete más (956.000 toneladas) en las próximas semanas. "Para nada se notó el decreto. Estamos incluso mejor y ojalá que siga así", resume un veterano trabajador de la térmica pontesa. "El martes [día 8] por la noche estaban operando tres grupos a la vez", explica satisfecho.

En Cerdeda, mucho más pequeña (560 megavatios), los datos no son tan contundentes. "Trabajamos de dos a tres meses en 2011", apunta Bautista Vega, presidente del comité de empresa, que opina que la aplicación del decreto dejó su poso en Meirama. "Algo sí se notó", afirma Vega (CIG), y precisa que la plantilla principal no se ha resentido. En 2009, la planta de Fenosa operó todo el año al 33% de su capacidad, y hasta septiembre de 2010, sumaba 63 días en operación cuando el decreto todavía no se había aprobado.

El último boletín de Red Eléctrica de España (REE) refleja un incremento "del 129%" en la producción con mineral importado en relación a 2010. Según el informe, el carbón nacional generó 2.783 gigavatios y el foráneo, 1.703. Aun priorizando la quema del fósil local, la inyección eléctrica a la red estatal generada con carbón de fuera creció un 61% con respecto al año pasado.

El decreto ha estado funcionando desde febrero pasado sin que se haya resentido la producción o el empleo en las dos comarcas mineras de Galicia, forzadas a importar hulla tras agotar sus vetas de lignito pardo. La Xunta, que en octubre del 2010 y por boca del conselleiro de Industria, Javier Guerra, afirmó que las centrales gallegas de As Pontes y Meirama "tendrían que cerrar", ha guardado silencio después de muchos meses de ruido.

"Los datos demuestran que toda aquella bronca era gratuita y que ellos lo sabían", aseguran fuentes del Ministerio de Industria. "Con el decreto del carbón nacional en vigor, las térmicas gallegas han aumentado su producción sobremanera", concluyen.

El decreto del carbón se aprobó en septiembre de 2010 en medio de una fuerte controversia que enfrentó a los partidos y sindicatos gallegos con sus federaciones estatales a cuenta de un reglamento que tanto el PP como PSOE, además de CCOO y UGT, rechazaban en Galicia pero defendían para Asturias y León. También el BNG y la CIG se opusieron con énfasis. Varios recursos judiciales interpuestos por el Gobierno gallego y las tres grandes eléctricas (Endesa, Gas Natural e Iberdrola) al reglamento de Industria congelaron su aplicación hasta febrero de 2011. Los sindicatos critican que la Xunta todavía no haya retirado el recurso al decreto en Bruselas.

Fuentes del sector energético sostienen que la situación se puede invertir y advierten que el decreto "no es inocuo". Aseguran que el impacto futuro del decreto sobre la producción de las térmicas gallegas -impacto que Industria limitó al 6%- dependerá de diversos factores como la demanda y las aportaciones al sistema de las renovables, viento y agua.

El decreto del carbón es "un mecanismo puntual" ideado por el Ministerio de Industria para aliviar la presión sobre las cuencas de Asturias y León y dar salida a un gigantesco stock de mineral autóctono (18 millones de toneladas) que las eléctricas recelaban de comprar porque produce menos y contamina más.

El reglamento consiste en priorizar la quema de mineral local en detrimento del importado, que emplean As Pontes y Cerdeda desde que agotaron sus yacimientos de lignito en 2007. En teoría, colocaba a las centrales gallegas al final de la cola en la generación eléctrica. El alarmismo de la Xunta aventurando el cierre de las térmicas gallega generó tal revuelo que las comarcas de As Pontes y Cerceda se echaron a la calle en un sinfín de movilizaciones, caminatas, encierros, apagones y protestas que perseguían la derogación del texto.

Los alcaldes de As Pontes y Cerceda, Valentín Formoso y José Liñares, ambos del PSdeG, se pusieron al frente de la pelea vecinal y salieron reforzados en las urnas en mayo. Su perseverancia logró que el ministro de Industria creara una comisión de seguimiento para Galicia y se comprometiera a compensar a los 130 camioneros autónomos de Endesa si se quedaban sin carbón que transportar. Hasta ahora, no ha hecho falta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011