Diputada del Parlamento gallego desde 1993, concejala en Vigo, Olaia Fernández Davila (Vigo, 1954), toreó en muchas plazas antes de llegar a las Cortes, en 2004. Sus intervenciones pulverizan por lo alto la media del resto de sus compañeros.
Pregunta. ¿Cómo ve la campaña?
Respuesta. Con todo lo que significa la crisis, con un índice de desempleo muy alto. Incluso bajo la amenaza de que los servicios sociales dejen de ser universales. Lo está haciendo la Xunta con la sanidad pública, dejando a una parte importante fuera de la cobertura. Nos presentamos como fuerza alternativa a las políticas del PSOE y el PP, que practican una política de derechas.
P. ¿Hasta qué punto el paro puede aumentar la abstención?
"Somos optimistas, hemos demostrado que somos la voz de Galicia"
"El PSOE dejó las condiciones laborales al mismo nivel que Aznar"
R. Va a influir la sensación de desasosiego de la ciudadanía, pero no solo eso. Hay trabajadores con salarios muy bajos, con contratos precarios, sobre todo después de las últimas reformas laborales. El Gobierno del PSOE dejó las condiciones laborales de los trabajadores al mismo nivel que Aznar, para nosotros esto es inasumible. Otra cosa es que eso vaya a influir en la abstención. Nosotros vamos a trabajar contra el desánimo. Para defender el empleo y los servicios sociales.
P. En las municipales el BNG perdió 53.763 votos. En las autonómicas 41.242 y en las generales del 2008, casi 100.000 papeletas frente al 2000. ¿Qué le hace pensar que la tendencia se invierte?
R. Los procesos electorales son distintos, hay una marca, el BNG, que tiene una base con una determinada fidelidad. Dependiendo de cada elección el voto oscila. El núcleo de nuestro voto se mantuvo en 2008 respecto al 2004, mejorando una situación difícil, no lo vamos a negar. En este momento somos optimistas. Hemos demostrado que somos la voz de Galicia.
P. Ha presentado más iniciativas que sus compañeros, ¿en qué se han traducido?
R. Se han aprobado muchas proposiciones no de ley, como la cuestión medioambiental de la ría de Vigo, la circunvalación de Pontevedra... En Marín, por ejemplo, hay un problema con los núcleos históricos afectados por la ley de costas de 1988, que después de muchas iniciativas se está resolviendo. En el tema de la jubilación, el Gobierno planteaba retrasarla a los 67 años a partir de 2013. Fuimos dilatando esa posición. Conseguimos que sea progresivo.
P. Hay 8,6 millones de pensionistas y se espera que en 2030 sean 12,5. ¿Está garantizada la sostenibilidad del sistema?
R. Incluso sin esta reforma estaba garantizada. La cuestión no es cuántos pensionistas va a haber, lo importante es cómo va a estar el empleo. Si vamos a tener pleno empleo, si habrá paro estructural o un paro como el que tenemos ahora... nuestro sistema, que es solidario, no lo tenemos que juzgar por el número de pensionistas.
P. Ha defendido la fusión de las cajas. ¿Y ahora?
R. Tratamos de que hubiese una gran caja de ahorros gallega. ¿Qué pasó? Que presentamos una proposición de ley de cajas que finalmente no salió, tratábamos de que las cajas no actuaran como un banco, sino que tuviesen vocación territorial, social y cierto control público. Pero otra vez el acuerdo PP-PSOE provocó el decreto de recapitalización. A partir de ahí no pudieron continuar.
P. Ese decreto afectaba a todas las entidades pero sólo tres fueron nacionalizadas.
R. Lo que nos preguntamos es cómo puede valer 181 millones. Está claro que se hizo una valoración a la baja. Si resulta que hay otros activos como las casas del Pocero... eso no es un problema de que la fusión sea la alternativa adecuada o no para Galicia.
P. En un hipotético escenario de mayoría absoluta, ¿qué papel jugarán los partidos nacionalistas?
R. No todos somos iguales ni tenemos la misma representación. CIU puede servir para apoyar al partido socialista o al PP. El PNV se encuentra en un escenario supongo que cómodo, porque es muy positivo para Euskadi lo que está pasando. Esquerra Republicana, Amaiur, Compromis... todos vamos a coincidir en una cuestión de Estado: en un modelo con más autogobierno por parte de las comunidades autónomas y los países que las integramos. No estamos dispuestos a colaborar con políticas recentralizadoras.
P. ¿No cree, como reivindica el 15-M que la Ley Electoral necesita un cambio?
Defendemos reformas electorales que transformen el sistema de recuento de votos en un sistema realmente proporcional, no la ley D' Ont, que favorece a las listas mayoritarias.
P. En 2008 IU obtuvo 900.000 votos y tiene menos escaños que el PNV, que rondó los 300.000. ¿No cree que esa es la base del descontento?
R. El déficit democrático no está en cómo se cuentan los diputados, sino en cómo se eligen. El déficit parte de los propios ciudadanos. Tienen que participar, y no solo el día de las elecciones. Actuar en los partidos de manera activa y crítica, no decir que no se les da participación. Nosotros recibimos y transmitimos iniciativas que nos exponen los ciudadanos. Eso es democracia delegada, participativa. No podemos meter a todos en el mismo saco.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011