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Reportaje:

Las reliquias siguen en auge

Una parroquia de Pontecesures busca ubicación para las últimas esquirlas de mártires que llegaron desde Roma - En el mismo viaje venían otras para Valga

Para San Xián de Pontecesures el poseer una de las reliquias más nuevas que ha producido la Iglesia católica, autentificadas por el Vaticano, es un plus. El propio párroco, Arturo Lores, reconoce que el custodiar unos fragmentos óseos de este tipo da importancia y prestancia a su templo. Hace un par de años, una agencia de viajes con sede en Roma y en Santiago lanzó una serie de paquetes vacacionales que incluían visitas a iglesias gallegas de nutrido relicario, porque el fervor por los restos santos, lejos de decaer, sigue prosperando entre los devotos. Las romerías en torno a huesos venerables suman adeptos año tras año, y por norma, cada vez que se promueve una causa de canonización o beatificación, del esqueleto del interesado, según fuentes de la Iglesia, "se retiran unas cuantas muestras en presencia de médicos y abogados para hacer relicarios" como el que logró Lores.

Las logró un gallego que suele figurar en las quinielas para obispo

"Las muestras de hueso se retiran ante médicos y abogados"

Él la describe como "una cajita de pastillas", pero en la terminología católica, a este formato en caja se le dice teca, a la griega. La suya contiene esquirlas de "los siete mártires de Fuente Obejuna", los franciscanos que vivían en el convento de esta localidad cordobesa y que fueron represaliados en 1936. El sacerdote había pedido una reliquia del único clérigo gallego que formaba parte de aquella comunidad, Francisco Jesús Carlés González, guardián y párroco del Santo Sepulcro de Jerusalén y natural de la misma parroquia pontecesureña, San Xián de Requeixo. Pero al final el franciscano viajó a Galicia, en colección inseparable, con sus seis compañeros (Félix Echevarría, José María Azurmendi, Miguel Zarragua, Luis Echevarría, Simón Miguel Rodríguez y Antonio Sáez de Ibarra). Relicarios como este, según Severino Calderón, superior de la provincia franciscana de Granada, hay algunos más. En casas de la orden en Andalucía y, de mayores dimensiones, en el Santuario de Regla (Chipiona, Cádiz). Los esqueletos casi completos, sin la parte sustraída, siguen enterrados en Fuente Obejuna y dice Calderón que "ya no se harán más reliquias".

Según las hagiografías publicadas por la Iglesia, seis fueron tiroteados por no renegar y Félix Echevarría fue sometido a una tortura propia de la Inquisición, que duró "cuatro horas", en la que le llegaron a "sacar los ojos" y "cortar la lengua".

Después de un proceso que se prolongó más de 40 años, la Iglesia Católica les hizo hueco en el altar a estos franciscanos en aquella beatificación masiva del 28 de octubre de 2007, la conocida como de los "498 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España". Ahora, Pontecesures les ha reservado la fecha del 6 de noviembre, que coincide con la de la última visita del Papa, para festejarlos. El cura busca un lugar en la parroquia en el que colocar sus reliquias novísimas durante todo el año, pero en el día marcado se les hará en adelante una ceremonia y "se darán a besar" a los feligreses. Entre estos, la sobrina viva del beato gallego y toda la descendencia que vino después.

Si el activo párroco, que apenas se estaba estrenando en San Xián cuando viajó al Vaticano con varios vecinos para asistir a la macrobeatificación, no hubiera tenido hilo directo con San Pedro a causa de sus años estudiantiles seguramente las reliquias no estarían ahora donde están. Los despojos de santos, a pesar de los cientos que ya albergan las iglesias gallegas, siguen cotizando enteros entre los gestores de la fe, y más si se trata de torturados. En tiempos, estos restos eran trofeo habitual de las batallas, y el propio Xelmírez se trajo a la fuerza un botín desde Braga que incluía los cuerpos de los santos Silvestre, Cucufate y Fructuoso.

Lores, un cura con web y Facebook, que se arranca a tocar la guitarra y es profesor de Religión en un instituto, recurrió a su contacto en la Secretaría de Estado del Vaticano, el responsable de las relaciones con los Estados, Francisco Froján, natural de Caldas que suele aparecer en las quinielas cuando se trata de reponer una vacante en la cúpula de la Iglesia gallega. Lo último que llegó a salir publicado es que Froján había sido elegido nuevo obispo de Ourense, pero él mismo, desde Roma, dice que no sabe nada: "Suele pasar que el interesado es el último en enterarse", bromea.

Pues Froján consiguió hace un año a través de los franciscanos, cuyo jefe supremo es otro gallego, José Rodríguez Carballo, la teca, y también hizo gestiones para lograr otra de Santa Cristina en Bolsena. En un viaje a casa, trajo los dos relicarios. El de Bolsena se quedó en Campaña (Valga) y el de Fuente Obejuna, en las manos de su compañero de promoción en el seminario, Arturo Lores. El domingo pasado, las reliquias de Pontecesures recibieron el espaldarazo definitivo con la visita del arzobispo de Santiago.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011