La historia de Alemania ha estado siempre presente en la obra del artista Georg Baselitz (Deutsbaselitz, Sajonia, 1938). Ayer, al mostrar al público por vez primera en el Museo Guggenheim su serie de pinturas La señora Lenin y el Ruiseñor, el autor recordó que las fotografías de Lenin y Stalin - el ruiseñor al que se refiere el título de su obra- en sus libros escolares convirtieron a los líderes soviéticos en sus héroes de la infancia en la Alemania del Este. "Eran mis héroes porque no teníamos otros", señaló. La idealización de Lenin y Stalin acabó cuando años después descubrió que las imágenes que les mostraban juntos no eran más que un fotomontaje de la propaganda comunista.
El Guggenheim adquirió la obra en 2010 por cuatro millones de euros
La composición de las pinturas se inspira en un retrato de Otto Dix
En ese recuerdo infantil se halla el germen de la serie de 16 lienzos de gran formato que componen La señora Lenin y el Ruiseñor, adquirida por el Guggenheim en 2010 por cuatro millones de euros. Cada lienzo repite la misma composición: dos figuras masculinas, sentadas una junto a otra con las manos sobre las rodillas y mostrando los genitales. La escena está inspirada por el cuadro en el que otro de los héroes de Baselitz, el pintor Otto Dix, retrató a sus padres. La serie se presenta en parejas: una pintura realizada sobre fondo blanco con colores vivos junto a otra en la que domina el negro.
Hans-Georg Kern adoptó el nombre artístico de Georg Baselitz en recuerdo de su localidad natal. Con apenas 20 años se instaló en Berlín Occidental huyendo de la dictadura de la República Democratica Alemana y se sumó a las corrientes del neoexpresionismo y a la defensa de la vigencia de la pintura y las formas figurativas. En 1969, en su búsqueda por hacer algo diferente de los demás, decidió colgar los cuadros boca abajo. Desde entonces las figuras invertidas han sido la marca Baselitz, y no piensa cambiar. "Hay una ley no escrita que no permite colgar los cuadros de otra manera después de haberlos mostrado así", explicó ante los cuadros de La señora Lenin y el Ruiseñor colgados boca abajo. "Si les damos la vuelta estarían de la forma equivocada".
Baselitz acostumbra a cargar de significado los títulos de sus obras. La referencia a la señora Lenin es un guiñó a los disfraces que utilizaba el líder soviético y con el nombre del ruiseñor alude a la voz y el gusto por la poesía de Stalin. Cada una de las 16 pinturas de la serie tiene, además, su propio título. En los largos nombres de los cuadros, a veces de más de 20 palabras, se esconden experiencias personales de Baselitz y aparecen otros artistas. Jake y Dinos son atrapados por la historia se refiere, por ejemplo, a los hermanos Chapman. En otros títulos se cita, entre otros, a Tracey [Emin], Jeff [Koons], Damien [Hirst], Lucian [Freud] y Frank [Auerbach].
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2011