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"Tenéis que salvarla"

El parricida de Girona avisó a los servicios de emergencias de que mataría a su otra hija si no llegaban a tiempo

El hombre que decapitó ayer en Girona a su hija de 18 meses tuvo un momento de lucidez en su delirio y llamó, tras el crimen, a los servicios de emergencias para avisarles de que si no llegaban pronto iba a matar a su otra hija, de ocho años. Marcelo Ruiz explicó ayer a los Mossos d'Esquadra que cometió el crimen porque se lo pedía "el diablo". Tras acabar con la vida de su hija pequeña, llamó al 112 y dijo por teléfono que "tenían que salvar" a su hija mayor, ha explicado el fiscal del caso, Enrique Barata.

El abogado de la defensa, Jordi Colomer, ha relatado que su defendido se debatió contra las voces que le ordenaban continuar con los crímenes. "Intentaba frenarse", ha explicado Colomer. "Estaba alienado", concluye.

Poco antes de la llegada de los Mossos d'Esquadra a su domicilio, el presunto asesino, de 36 años, salió al balcón y gritó en varias ocasiones "¡El diablo está aquí!".

El Juzgado de Instrucción número 4 de Girona ha decretado prisión provisional para el detenido en la unidad psiquiátrica de la prisión de Can Brians 1 por un delito de asesinato. Los informes de los forenses indican que Marcelo Ruiz, de nacionalidad colombiana, necesita ser sometido a tratamiento y vigilancia psiquiátrica. El hombre ya había sido tratado anteriormente por problemas de depresión.

El detenido parecía hoy "lúcido", ha explicado el fiscal. Los dos médicos forenses que lo han examinado han concluido que se encontraba en condiciones de declarar, aunque el detenido se ha acogido al derecho de no hacerlo. El abogado de la defensa cree que su defendido actuó ayer "mentalmente alienado", lo que constituiría una eximente en el juicio en caso de probarse, y supondría su encierro en un centro psiquiátrico, si es condenado. El detenido se encuentra "muy afectado por los hechos", ha relatado su abogado.

El presunto asesino vivía con sus dos hijas y su mujer, que estaba trabajando en el momento de los hechos y tuvo que recibir asistencia médica tras enterarse de lo sucedido. Ella y su hija mayor se encuentran en Barcelona, en casa de los abuelos de la niña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011