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La fiscalía pide 26 años de ingreso en un psiquiátrico para el parricida de Tarragona

Tres delitos de asesinato con alevosía y ensañamiento, y un delito continuado de quebramiento de condena se le imputan a Abdeslam B., acusado de matar a su exmujer y a sus dos hijos, que aparecieron cubiertos de cemento y yeso en la bañera de su piso de la tarraconense calle Reial en octubre de 2010. El juicio por el parricidio empieza hoy en la Audiencia de Tarragona.

El fiscal pide la absolución del presunto asesino, a cambio de su ingreso en un psiquiátrico durante 26 años por presentar un "cuadro agudo de tipo esquizofrénico" en el momento del crimen. También pide 100.000 euros de indemnización para las víctimas.

El presunto parricida atacó primero a su mujer, Saida F., con un cuchillo de 15 centímetros y la apuñaló 13 veces; minutos después acabó con las vidas de su hija y su hijo, a quien acuchilló una treintena de veces. Después de cometer el crimen, Abdeslam B., de 37 años, escapó a Bélgica. Fue detenido en La Rambla de Barcelona a finales de octubre del año pasado.

Un año antes del asesinato, según la calificación fiscal, el acusado agredió a su esposa convencido de que él era vidente y de que su mujer había matado a alguien: "Yo puedo trabajar con la policía, porque mirando a los ojos puedo saber si alguien ha matado a otra persona. Dime a quién has matado. Si no me lo dices ahora, te mato".

Este episodio llevó a Abdeslam B. a ser internado en un psiquiátrico unos días, pero lo dieron de alta poco después. El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Tarragona dictó entonces una orden de alejamiento de 500 metros y la prohibición de comunicarse con la víctima, pero ya en diciembre de 2009 el presunto asesino volvió al domicilio conyugal de la calle Reial con su esposa e hijos.

Abdeslam B. se encuentra privado de libertad a la espera del juicio desde octubre del año pasado. Hoy está previsto que declare ante el tribunal. Los próximos días lo harán los Mossos d'Esquadra y la Policía Local, así como 10 testigos, médicos y forenses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011