Los grandes partidos políticos consideran estratégico al sector agrario y al medio rural, pero apenas concretan nuevas medidas que puedan aplicarse en su acción de gobierno. En las campañas electorales se han centrado en algunas más o menos ya en marcha o que se quedaron pendientes de aprobar. Además, evitan entrar en asuntos polémicos como los trasvases de agua o la fiscalidad agraria.
Casi todos defienden una PAC fuerte, sin pérdida de los actuales recursos, y se muestran a favor de pacto nacional del agua o de impulsar las energías renovables, como la biomasa o el biogás.
El PP y el PSOE coincidieron en la necesidad de potenciar la promoción agroalimentaria y el cooperativismo, reconocer y prestigiar la actividad agraria, más ahorro y eficiencia del agua; mejora del control de los precios de los alimentos, etcétera.
Con estas propuestas nos han pedido el voto, ahora les toca a los dirigentes de los partidos ponerse a trabajar y concretar lo que nos prometieron. Lo primero recuperar el Ministerio de Agricultura, lo segundo una PAC fuerte, pero lo más urgente es una política de precios en origen que garantice la continuidad de las explotaciones agrarias.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011