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Frialdad en Bilbao, guiños en Vitoria

Bildu sigue buscando su sitio en el panorama político de Bilbao seis meses después de la constitución de la nueva corporación. Sus diferencias con el equipo de gobierno de Iñaki Azkuna, que tiene mayoría absoluta, son profundas. El acuerdo sobre el único punto que parecía unirles, la potenciación del euskera, se diluyó enseguida en el último pleno, cuando la edil abertzale Aitziber Ibaibarriaga calificó de "mezquina" -más tarde explicó que quiso referirse a su escasa cuantía- la partida de 45.000 euros que el ejecutivo local pensaba destinar a su propuesta de fomentar el uso del euskera en los barrios. La enmienda transaccionada con el PNV al presupuesto de 2012 cayó por lo "despectivo" del comentario y Bildu perdió la única cesión recibida desde junio.

El capítulo de desencuentros es mucho más amplio y arrancó en el primer pleno extraordinario, el 17 de junio. El portavoz municipal de la coalición, Txema Azkuenaga, se abstuvo en la votación sobre las retribuciones de los ediles al no compartir su cuantía y propuso que las sesiones plenarias se celebrasen por la tarde para que los ciudadanos pudieran participar más en ellas.

El derribo del gaztetxe Kukutza en septiembre fue el primer asunto ciudadano que Bildu usó para criticar la gestión peneuvista. Las relaciones entre ambos partidos salieron bastante perjudicadas del duro intercambio de reproches entre Azkuenaga y Azkuna, quien acusó directamente a Bildu de estar tras los graves incidentes registrados. El regreso a Bilbao de la Vuelta Ciclista a España tras 33 años y la sanción a las dos txosnas por exhibir fotografías de presos de ETA también han sido puntos de fricción entre ambos partidos.

La mayoría absoluta de Azkuna le ha permitido que Bilbao sea la primera capital en sacar adelante sus cuentas de 2012. Populares y PSE introdujeron 23 iniciativas por 480.000 euros, pero Bildu no vio aprobada ni una. En sus intervenciones, Andoni Aldekoa, consejero delegado de Alcaldía, chocó especialmente con la coalición.

Otra posición distinta ocupa Bildu en Vitoria. El alcalde, el popular Javier Maroto, y el portavoz abertzale, Kike Fernández de Pinedo, intercambiaron guiños en el debate del estado de la ciudad el pasado septiembre. Maroto reconoció "los pasos dados" hacia el final de ETA por la izquierda abertzale, Bildu y los presos etarras. Con todo, recalcó que "es imposible llegar al final sin dar el paso definitivo", una condena expresa de los asesinatos. Fernández de Pinedo agradeció esas palabras y estimó "comprensible" que se pidan avances a Bildu, pero subrayó que el Gobierno central, el PP y el PSOE también deberían hacer "lo mismo".

Una muestra de sus buenas relaciones fue el apoyo de Bildu al PP para frenar definitivamente el BAI Center, el proyecto estrella del anterior alcalde, el socialista Patxi Lazcoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2011