Jorge Alarte, secretario general de los socialistas valencianos, acogió la crisis del Gobierno autonómico como "un ajuste de cuentas" en el seno del PP. Marga Sanz, de Esquerra Unida, apuntó en la misma dirección: "Fabra empieza a enterrar el campismo".
Mònica Oltra, portavoz de Compromís, consideró, sin embargo, que la brevedad de la remodelación revela la debilidad del presidente: "Fabra demuestra que no tiene fuerza para acabar con la nefasta herencia que ha recibido".
Los comentarios de la oposición chocaron frontalmente con la supuesta intención del presidente de la Generalitat por tender puentes para pactar medidas contra la crisis.
"Lo anunciado por Fabra no es un cambio de Gobierno valenciano, ni si quiera un cambio de política", comentó el socialista Alarte, "Fabra ha realizado sólo un ajuste de cuentas entre las guerras internas del Partido Popular de la Comunidad Valenciana".
Alarte calificó la remodelación como una oportunidad perdida e insistió: "Fabra se ha quitado de en medio a la más campista de entre las campistas, Paula Sánchez de León, y ha hecho lo mismo con el fichaje estrella de su antecesor en el cargo, Lola Johnson, a quien le quita la portavocía".
Sanz, de Esquerra Unida, apuntó que "cíclicamente las fracciones de la derecha valenciana entran en guerra para controlar el liderazgo", y lamentó la inestabilidad que sufre un departamento tan importante en el momento actual como es Educación y Empleo.
Oltra, por su parte, insistió en la debilidad que revela una remodelación tan corta. "Fabra demuestra que no puede deshacerse del Gobierno que nombró Francisco Camps", comentó la portavoz de Compromís, "y esto significa que no puede deshacerse de la gente que ha hecho el agujero en las cuentas públicas valencianas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de diciembre de 2011