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CARTAS AL DIRECTOR

Un juez para la historia

Redondela, Pontevedra

Mi más sincero apoyo al juez Garzón y mi más sincero pésame a la justicia española. Jueces, abogados y políticos han sucumbido al pecado capital nacional de la envidia. Quizás porque la ira, otro pecado capital, ha guiado su deseo de venganza hacia el personaje al que manifiestan tan clara animadversión. Corruptos y ultraderecha les brindaron la oportunidad para sentarle en el banquillo. Tal vez porque jamás alcanzarán su prestigio internacional, tal vez porque tampoco tendrán su presencia mediática, no sé si buscada o no. Garzón ha sido un juez mediático y controvertido, porque así nos lo ha presentado la prensa. Pero tenemos que otorgarle el mérito de haber prestigiado y popularizado, en el sentido de hacerla más cercana y democrática, a la justicia española.

Se le acusa de parcialidad, cuando ha arremetido contra políticos socialistas y populares. Se le acusa de mediático, cuando ha instruido casos que bien podrían haber asumido otros. La justicia española quedará cuestionada, maltrecha y quebrantada dentro y fuera de nuestras fronteras. Jamás ha estado tan ciega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 2012