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CARTAS AL DIRECTOR

Ayuda para Siria

Desde la televisión y la prensa, de vez en cuando se informa de Siria. Antes del verano parecía otro país que se unía a la llamada primavera árabe. Más adelante había indicios de una guerra civil, al empecinarse en el poder los familiares del presidente Bachar, pese a lo pacífico de las manifestaciones y usando una violencia brutal contra el pueblo sirio. Un pueblo que está alfabetizado en su mayoría, acogedor, pacífico y que no desespera. No desespera frente a un terror de Estado del que algunos no han podido sobrevivir, frente a unos observadores internacionales parciales, frente a la indiferencia de sus "hermanos" árabes económicamente mejor situados, frente a la falta de agua corriente, luz o seguridad en las calles. Muchos jóvenes sirios vierten en YouTube vídeos escalofriantes, pero también reuniones con cánticos, para darse ánimo mutuo e intentar recuperar su dignidad. Y mientras, la comunidad internacional quieta, muda, sorda, frente a un sufrimiento que se puede evitar, que se debe parar, que dura ya demasiados muertos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 2012