La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) abrió seis expedientes en 2011 al detectar deficiencias en la venta de participaciones preferentes. El presidente del supervisor, Julio Segura, calificó ayer este producto de "complejo" y admitió "problemas puntuales" en su comercialización. Las participaciones preferentes son deuda perpetua y en 2009 bancos y cajas vendieron más de 12.000 millones de euros entre clientes minoristas. Sin embargo, con los cambios regulatorios posteriores (Basilea III) este instrumento dejó de computar como capital de máxima calidad y las entidades han emprendido una carrera por rescatarlas.
Las fórmulas utilizadas han sido varias y no todas favorables para los intereses de los clientes. Segura defendió la supervisión de la CNMV y advirtió de que no admitirán su canje por productos aún más complejos como los bonos contingentes convertibles. El vicepresidente de la CNMV, Fernando Restoy, informó de que levantarán el veto sobre las posiciones cortas en valores financieros "en cuanto las condiciones de los mercados se normalicen". La presentación del Plan de Actividades de la CNMV sirvió a Segura para referirse también a la situación de las cuotas participativas de la CAM, cuya cotización está suspendida desde el pasado 8 de diciembre. El último folleto de la CAM, ha explicado Segura, dice que el valor probable tras el cierre contable de estas cuotas es cero y, dado que "la solución debe darla el emisor, si este dice que valen cero, pues valen cero".
Por otra parte, el 98,41% de las participaciones preferentes a las que iba dirigida la oferta de recompra de CaixaBank ha aceptado el canje en bonos convertibles en acciones y deuda subordinada que proponía la entidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2012