El pebetero que durante casi dos décadas ha permanecido encendido en la Academia de la Ertzaintza en Arkaute (Álava), en recuerdo de los agentes asesinados por ETA, apagó ayer su llama. Tras el cese de la violencia, el Gobierno vasco decidió su sustitución por un monolito con el nombre de las víctimas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de febrero de 2012