Cinco años después, la OCDE ha publicado hoy un informe sobre China en el que sostiene que el gigante asiático está tirando del carro para sacar a la economía mundial de la recesión y seguirá ganando cuota de mercado en los próximos años, aunque su expansión no está exenta de riesgos. Además, sin esperar a los datos oficiales que debe ofrecer Japón en breve y sin diferenciar entre términos absolutos o con las cifras ajustadas a paridad de poder de compra, da por hecho que ya es la segunda potencia mundial y que adelantará a Estados Unidos como primer productor mundial de manufacturas de aquí a cinco o siete años.
Sin embargo, para el conocido como Club de los países desarrollados, China necesita seguir adelante con las reformas y aprovechar la saneada situación de sus cuentas públicas reforzar el gasto en temas sociales como educación, salud y pensiones.
"China puede afrontar un aumento del gasto público mientras sus finanzas permanezcan fuertes", asegura el documento, que recuerda que, pese a las medidas puestas en marcha por Pekín para hacer frente a la crisis y que en otros países está causando graves desequilibrios, su déficit se mantiene en el 3% del PIB con una deuda que apenas llega al 21%. La OCDE recuerda que, en oposición al caso chino, otros países desarrollados tienen una deuda equivalente a su PIB.
Tras recordar que China ha podido hacer frente al deterioro de sus principales mercados receptores con el aumento de la demanda interna y el crecimiento de su clase media, el organismo justifica las reformas y el aumento del gasto en el hecho de que permitirá avanzar en la cohesión social, lo que a su vez redundará en una mayor capacidad de consumo de su población y consolidará su crecimiento.
Sobre la evolución reciente de la economía china, la OCDE calcula que cerró 2009 con un crecimiento del 8,3% del PIB, cuatro décimas menos que lo que sostiene Pekín, pero que aumentará su avance hasta superar el 10% en 2010. Tras superar el año pasado a EE UU como mayor mercado automovilístico del mundo y a Alemania como mayor exportador, se prevé que este año desplace a Japón como segunda economía, tras EE UU en términos absolutos, aunque seguirá estando muy lejos de los norteamericanos en renta per cápita.