La explosión de varias granadas en el centro de Bogotá ha causado 13 muertos y ha ensangrentado la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Álvaro Uribe, una ceremonia solemne presenciada por varios jefes de Estado y de Gobierno y marcada por la fuerte campaña de atentados de la guerrilla. Uribe, de 50 años, que ganó las elecciones con la promesa de aplicar diálogo y mano dura para acabar con el conflicto que aflige el país desde hace 38 años, ha sustituido en el poder al conservador Andrés Pastrana. Más de 14.000 soldados, aviones espía y de combate estadounidense y varios tanques y sistemas de seguridad han protegido el Congreso durante la ceremonia, pero no han podido evitar una oleada de atentados de la guerrilla en Bogotá.
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En el mismo momento de la jura del cargo, varias bombonas de gas lanzadas a distancia con morteros artesanales han sacudido las calles de Bogotá, cerca del Congreso. Las explosiones han causado la muerte a 13 personas, entre ellas tres niñas pequeñas, y han herido de gravedad a otras treintena, según fuentes oficiales. El otro cohete ha estallado cerca de la sede de la presidencia, donde se encontraba aún Pastrana, causando heridas a cuatro miembros de la seguridad de Uribe. Cuatro horas antes, otra cadena de explosiones sacudía Bogotá, dejando un saldo de al menos tres heridos, según la policía.
Intermediación de la ONU
A la ceremonia de investidura han asistido, entre otros, los presidentes de Argentina, Venezuela, Ecuador, Honduras y Panamá, además del Príncipe de Asturias como representante de España. El príncipe ha felicitado a Uribe por su triunfo en unas elecciones "limpias y democráticas".
En su discurso de investidura, Uribe ha manifestado que buscará el "diálogo útil" para buscar la paz, eso sí, con la condición de que se produzca un "cese de hostilidades". El nuevo presidente ha anunciado también que ha solicitado para este fin la intermediación de la ONU, como ya avisó tras ganar las elecciones.
Uribe ha prometido luchar contra la corrupción, promover programas sociales contra la pobreza y, sobre todo, luchar con todos los medios a disposición del Estado contra la guerrilla y los paramilitares. Su programa ha recibido, entre otros, el apoyo de Estados Unidos, que en los últimos cuatro años ha enviado ayudas por valor de 1.500 millones de dólares para comprar material militar; Uribe ya ha solicitado al Gobierno de George W. Bush más implicación en la guerra contra los rebeldes.
El 60% de los secuestros del mundo
Cada año se producen 34.000 asesinatos y entre 3.000 y 3.600 secuestros, "el 60% de estos delitos en el mundo", según Uribe. "Cada secuestro es sufrimiento, fuga de capitales y desemplo", ha añadido el nuevo presidente, que ha prometido luchar con la misma firmeza contra la guerrilla y los paramilitares.
Entre las reformas pretendidas por Uribe destaca el reducir el Parlamento a una sola Cámara con 150 diputados (frente a un Senado y un Congreso con 268), eliminar el servicio militar obligatorio, doblar el número de soldados y policías y crear una red de informantes de un millón de personas que trabajen para el Estado en la lucha contra la guerrilla.