El presidente francés, Jacques Chirac, y el jefe del Ejecutivo español, José María Aznar han mantenido sus discrepancias con respecto a la crisis de Irak tras la reunión mantenida por ambos mandatarios en el Elíseo. Chirac ha mantenido su postura y ha segurado que su país "está opuesto a una nueva resolución", pese a la defensa de la misma realizada por Aznar durante el encuentro.
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El presidente del Gobierno español ha insistido en que puede ser conveniente para ejercer la máxima presión posible sobre Sadam Husein, ya que es el mejor medio para "garantizar la solución pacífica que todos deseamos". Un aspecto por el que no ha querido pasar el mandatario francés, quien considera que existen otras vías pacíficas para el desarme como mantener las inspecciones de las Naciones Unidas.
Aznar, por su parte, ha insistido en que la situación debe seguir en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por lo que sería conveniente una nueva resolución para garantizar el papel central del mismo en esta crisis, algo que no entra en los cálculos franceses, ya que, según Chirac, "no hay ninguna razón que justifique salir de la resolución 1.441".
Relaciones bilaterales
Chirac ha reiterado que sobre los medios para desarmar a Irak, Francia tiene "una divergencia de posturas con nuestros amigos españoles, pero la asumimos en la más perfecta amistad y cooperación". De hecho, los dos dirigentes han recalcado que no hay ninguna divergencia en los asuntos bilaterales franco-españoles y que sus posturas son sumamente próximas en cuanto a los trabajos de la Convención para el futuro de la Unión Europea.
Después del viaje a París, Aznar será recibido por el Papa en el Vaticano y posteriormente viajará a Londres para reunirse con el primer ministro británico, Tony Blair.