El secretario general del PP, Mariano Rajoy, ha aprovechado un almuerzo en Santiago de Compostela con el fundador de su partido y presidente de la Xunta, Manuel Fraga, para marcar distancias con el discurso del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que el pasado lunes atribuyó el triunfo electoral del PSOE a los atentados del 11-M y se mostró en contra de cualquier reforma constitucional.
Rajoy ha aclarado que, aunque Aznar tiene "perfecto derecho" a opinar lo que quiera, el responsable último del Partido Popular y quien tiene que fijar la posición política es él. El líder de la oposición ha recordado que el ex presidente "habla desde una posición de alguien que no está en la dirección de un partido, pero que mantiene sus opiniones y criterios". "Tiene perfecto derecho a hablar, pero yo soy el responsable del PP y tengo que fijar posición política", como ya "la he fijado", ha aseverado.
En un acto de FAES, la única fundación de análisis político del PP, Aznar pidió a los españoles que reflexionen sobre la Constitución europea, pese a que Rajoy y el PP ya han adelantado que pedirán el voto a favor en un hipotético referéndum. Aznar también calificó una reforma de la Carta Magna española como "el mayor error imaginable", algo completamente diferente a lo que propugna Rajoy, que acepta tres de las cuatro reformas propuestas por el Gobierno socialistas y quiere participar en el diálogo de la cuarta.
Manuel Fraga también ha reprochado a Aznar sus recientes declaraciones sobre la reforma constitucional o la Constitución europea puesto que, a su juicio, contradicen las opiniones políticas del actual secretario general del PP. El reproche de Fraga es especialmente relevante puesto que sigue siendo el presidente fundador del partido y era el líder que precedió a Aznar. De hecho, Fraga le ha recordado al ex jefe del Ejecutivo que cuando se produjo ese relevo, en 1990, el presidente de la Xunta rechazó tutelar los primeros pasos de Aznar al frente del PP.