Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Salma se codea con Vládimir

Pocos padres madrileños escapan a la moda de Daniel y Lucía, que se consolidan como los nombres preferidos

Los padres madrileños prefieren no arriesgar a la hora de escoger los nombres de sus hijos: Daniel y Lucía se consolidan como los apelativos preferidos para los retoños nacidos en 2007, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Algunos padres escapan a esta moda y ponen nombres exóticos a sus retoños. Otros rinden tributo a su cantante o deportista favorito poniendo a su hijo Iker o Chenoa y, junto a ellos, la inmigración trae a salmas y vladimires.

De los 38.329 niños nacidos el pasado año en la región, 1.386 se llaman Daniel y 1.232 Alejandro que, por segundo año consecutivo, pierde el primer puesto que ocupaba desde 1997. Completan las primeras plazas del top ten de los nombres, Álvaro (1.122 inscritos), Pablo (1.004), Adrián (934), Diego (919), David (890) y Marcos (879). Hugo escala posiciones en la lista, ya que ha pasado del duodécimo lugar en 2006 al noveno en 2007, mientras que en el décimo puesto se sitúa Sergio.

'Chenoas y Giselas'

Por otra parte, Lucía se consagra como el apelativo preferido por 1.330 madrileños para sus hijas en 2007 y es líder desde 2002. Paula (1004), María (986), Sara (850), Irene (807), Claudia (715), Laura (666), Sofía (633), Alba (609) y Marta (575) conforman una lista que poco ha variado con respecto al 2006.

Cada vez es más complicado encontrar nombres castizos como Paloma, Isidro o Almudena, entre los 74.512 nuevos madrileños nacidos en 2007. Por ejemplo, en 1987 nacieron 179 niñas con el nombre de Paloma, mientras que en 2006 esta cifra se redujo hasta 65.

Tampoco faltan los padres que muestran su admiración por sus cantantes favoritos: así, pueden encontrarse en la región shakiras, chenoas y giselas. Ajeno a la crisis de nomenclaturas, Iker se ha puesto de moda en los últimos años: en 1988 ningún progenitor puso tal apelativo a su retoño, mientras que en 2006 ya había 312 en la Comunidad. La inmigración ha contribuido a la aparición de nombres que no eran habituales en la región, como Yaiza (de origen canario), Salma, Mohamed, Alexandru o Vládimir.