En el aeropuerto de Damasco, donde ha sido recibido por el presidente sirio Bachar el Assad en presencia de altos cargos políticos y religiosos del país, Juan Pablo II ha pedido una "nueva actitud de comprensión y de respeto entre los pueblos".
Uno de los momentos más esperados de la estancia del Pontífice en Siria, donde los cristianos representan un porcentaje inferior al 10% de los 17 millones de habitantes, será cuando el domingo -por primera vez en la historia- un Papa rece en una mezquita, la de los Omeyas, en Damasco, del siglo VIII, el templo de piedra más antiguo del mundo musulmán, donde se conservan los restos de San Juan Bautista, también venerado por el Islam como el profeta Yahía.
El Papa y el muftí (la máxima autoridad musulmana) de Siria, jeque Amed Cataro, entrarán juntos en la mezquita, aunque rezarán por separado, tras haberse suspendido una prevista oración conjunta, debido a las voces levantadas en contra, sobre todo desde los países del Golfo Pérsico.
Por su parte, el Tishrin, órgano del Gobierno sirio, también se refería en términos elogiosos a la figura de Juan Pablo II, como "el gran invitado", y añadía que su visita era una gran oportunidad para renovar el llamamiento a la necesidad de alcanzar una paz justa en Oriente Medio.
Todo el país aguarda el momento en que el Papa visite la localidad de Quneitra, en los altos del Golán, que fue destruida por las tropas israelíes durante la "Guerra de los seis días", de 1967.
Aunque no esta previsto que el Pontífice pronuncie allí ningún discurso, sí que ofrecerá una oración personal por la paz en la región.
Su visita a Quneitra, el lunes, será una oportunidad única para que Siria presente su versión del conflicto con Israel, país contra el que todavía mantiene el estado de guerra, desde el conflicto árabe-israelí de 1967.
Siria e Israel suspendieron su conversaciones de paz en enero de 1999, tras ser incapaces de ponerse de acuerdo sobre la retirada de Israel de los altos sirios del Golán, ocupados por las tropas de ese país en la guerra de 1967.
Mientras Damasco exige la total retirada israelí de la zona, en aplicación de las resoluciones internacionales de la ONU, el Estado judío los considera de máxima importancia estratégica para su seguridad nacional.
El viaje del Papa, que comenzó ayer en Grecia, finalizará con un visita a Malta.