El líder de la banda de quince hombres que robó al tren de Glasgow (Escocia) en 1964 apoderándose del mayor botín de un asalto hasta la época (unos 4,2 millones de dólares, casi 800 millones de pesetas) pretende entregarse a la policía tan pronto como llegue a Reino Unido.
Para poder abandonar el país, Biggs tendrá que firmar en el aeropuerto una declaración en la que afirmará que estará saliendo de Brasil "por su libre y espontánea voluntad".
El avión en el que el célebre ladrón regresará a su país ha sido fletado por el rotativo sensacionalista británico The Sun y estará en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro . En el mismo avión llegó a esta ciudad un amigo y cómplice de Biggs en el asalto de 1963 al tren postal, Bruce Reynolds, quien tendrá la misión de dar apoyo moral al prófugo en su regreso a Londres.
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Según una funcionaria del consulado de Reino Unido en Río de Janeiro consultada por Globo, el pasaporte de Biggs fue expedido el viernes.
Biggs, de 71 años, con graves problemas de salud tras tres ataques de apoplejía y dificultades para caminar y hablar, envió esta semana un e-mail a Scontland Yard para informar sobre su intención de regresar al Reino Unido.
"Soy un hombre enfermo. Mi último deseo es entrar en un pub como un inglés y pedir una pinta de cerveza", alegó el famoso ladrón.
Biggs se hizo famoso no sólo por su participación en el conocido como "robo del siglo" sino también por la forma como supo eludir a la policía británica durante 35 años.
Pese a que la policía, al mando del detective Jack Slipper, detuvo a los miembros de la banda en una redada en enero de 1964, Biggs se fugó de la penitenciaría de Wandsworth (suroeste de Londres) tras haber cumplido apenas 15 meses de los 30 años de su condena.
El ladrón huyó a París, donde se sometió a cirugía plástica, y con un pasaporte falso viajó a Australia, donde vivió bajo el nombre de Terry Cook hasta que se descubrió su verdadera identidad en 1970. El prófugo huyó de nuevo y llegó a Río de Janeiro, donde fue de nuevo identificado en 1974.
Pero el haber tenido un hijo, Michael, hoy de 26 años, con la bailarina Raimunda de Castro le salvó de ser devuelto al Reino Unido, pues la ley brasileña no permite la extradición de un hombre, aunque sea fugitivo, que tenga un hijo nacido en el país.