Dos manifestantes y 24 policías han resultado heridos al término de la marcha organgista sobre la localidad de Portadown. La marcha ha sido custodiada por más de 2.000 policías y soldados del Ejército británico, que han impedido que la procesión de la Orden de Orange penetrara en los barrios católicos, lo que ha provocado los altercados.
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La marcha ha transcurrido pacíficamente hasta que se ha llegado a la barrera metálica que impedía el paso de los orangistas al feudo católico de Garvaghy Road, a su paso hacia la ermita de Dumcree. Allí, los lealistas han derribado la barrera, lo que ha provocado las cargas de las fuerzas del orden mientras los protestantes arrojaban piedras y otros objetos.
Según un portavoz policial, cuatro agentes y un manifestante -golpeado, al parecer, por una bala de goma disparada por las fuerzas de seguridad- han sufrido heridas de gravedad y han sido trasladados a un hospital. Además, la policía ha detenido a tres personas.
Más de 2.000 policías y soldados de cuatro batallones del Ejército británico han montado guardia en el barrio de Drumcree de la localidad norirlandesa de Portadown (sureste) para evitar incidentes durante la tradicional marcha de la Orden de Orange, en la que han participado unos 2.000 miembros de la logia en conmemoración de la victoria de Guillermo de Orange sobre los católicos de Jacobo II.
Antes de que comenzara la marcha, el secretario local de la orden, Nigel Dawson, ha animado a sus correligionarios a mantener "la calma y la dignidad", aunque ha confirmado que van a protestar contra la decisión del Comité de Desfiles.
La marcha, considerada toda una provocación por la comunidad católica, es una de las más conflictivas de la temporada de desfiles protestantes en el Ulster, en los que los lealistas celebran la Batalla de Boyne de 1690, en la que Guillermo de Orange derrotó al rey católico Jacobo II.
Una barrera en el puente
Por eso, la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte ha vuelto a prohibir, por quinto año consecutivo, el paso de los miembros de la Orden de Orange por el barrio católico.
De todas formas, como otro años, el Ejército ha levantado una enorme barrera en el puente que lleva a Garvaghy, para evitar tentaciones por parte de los lealistas, que el pasado jueves fracasaron en su último intento de que la Comisión de Desfiles levantara la prohibición.
En este sentido, responsable de la vigilancia del festejo, el vicecomisario de policía Stephen White, vaticinó ayer que la marcha se desarrollará de forma "pacífica y digna", dado que "es la la voluntad de ambas partes.
Pese a las previsiones de la policía, el ministro principal norirlandés, el unionista David Trimble, y el líder del nacionalista Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), Mark Durkan, han instado a las dos partes a mantener la serenidad. "Yo haría un llamamiento a la calma de la gente sean cuales sean su sentimientos o temores ante la marcha, para estar en paz y a salvo de problemas", afirmó Durkan la víspera de la fiesta.