El Gobierno estadounidense va a liberar esta semana a una veintena de los prisioneros afganos que mantiene en la base cubana de Guantánamo desde su captura durante la campaña estadounidense en Afganistán, a finales de 2001. Así lo ha anunciado hoy un responsable del Departamento de Defensa de EE UU, explicando que serán liberados aquellos a los que se considera sin valor para la inteligencia militar o que no representan una amenaza.
Los más de 600 prisioneros, algunos menores, a los que EE UU considera "combatientes ilegales", están en un limbo legal desde su captura, ya que no se les aplica la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra y no tienen acceso a un abogado. Además, han tenido que soportar un largo cautiverio en unas precarias instalaciones, en lo que se denominó Campo Rayos X porque las paredes de las celdas eran de alambre.
Las fuentes han negado que la decisión esté relacionada con una carta fechada el 14 de abril en la que el secretario de Estado, Colin Powell, exigía en "fuertes términos" al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que acelerara los procedimientos para determinar el futuro de esos prisioneros ante las presiones de varios aliados del Gobierno de Washington, a los que EE UU necesita para su lucha contra el terrorismo. El Pentágono asegura que la liberación de estos presos se lleva planeando desde hace cuatro semanas.
Hasta ahora, desde que ingresaron en la cárcel, sólo 23 han sido liberados. Preguntado ayer acerca del destino de estos presos, Rumsfeld explicó que se trataba de un proceso "muy lento" debido a que debían de ser primero interrogados por varios organismos de gobierno antes de ser liberados. Todos los casos están siendo revisados por el FBI, el Departamento de Justicia, el Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA y el Servicio de Inmigración.