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ATENTADO EN RIAD

Las autoridades saudíes creen que Al Qaeda quiso atentar contra EE UU y erró su objetivo

El rey Fahd promete que el "terrorismo será tratado con mano de hierro" en Arabia Saudí

Fuentes oficiales saudíes creen que la organización terrorista Al Qaeda, a la que tanto Riad como Washington culpan del sangriento atentado de pasado sábado, pretendía causar una masacre en la colonia civil y militar de EE UU en la capital saudí, según informa la cadena de televisión CNN. Así, lanzó el coche bomba contra una zona residencial poblada mayoritariamente por árabes y no por estadounidenses, como pensaban los terroristas. Las autoridades saudíes han sacado esta hipótesis, según la CNN, de los interrogatorios de varios sospechosos detenidos.

Sin embargo, EE UU interpreta el ataque como una adventencia a las propias autoridades saudíes y a su régimen autoritario. Para el Gobierno de EE UU, el atentado "confirma que la familia real saudí es objetivo terrorista". En la misma línea, el día del atentado residentes del complejo residencial Al Muhaya, objetivo del ataque, y diplomáticos extranjeros opinaron que los terroristas eligieron la zona por la ausencia de medidas de seguridad y por su cercanía a las residencias de algunos miembros de la familia real.

Por su parte, observadores occidentales señalaron que no estaba claro si los terroristas habían fracasado en su intento de matar a residentes occidentales, como ocurrió en el atentado del pasado 15 de mayo, o, al contrario, habían querido enviar un mensaje claro a la familia real, demostrando que podían golpear en una zona muy vigilada de la capital y cerca de varias residencias oficiales.

La Meca, "una ciudad segura"

Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, es de origen saudí y, tras volver de Afganistán donde luchó contra los soviéticos, se enfrentó a la familia real de la casa Al Saud por permitir la entrada de tropas estadounidenses durante la guerra del Golfo de 1991. Pero no Al Qaeda no es su único enemigo. El régimen de la familia Al Saud, reinante en Riad, se enfrenta a una creciente oposición por parte de militantes islamistas, contrarios a lo que interpretan como una completa sumisión de los Saud a las demandas de Estados Unidos, especialmente en lo referente al combate contra los grupos islámicos.

Las víctimas del atentado -17 muertos y 122 heridos según el balance oficial, aunque otras fuentes hablan de hasta 25 fallecidos- son de 19 nacionalidades sobre todo árabes de países de Oriente Próximo (Líbano, Siria, Egipto, Jordania y los territorios palestinos). En todo caso, ningún estadounidense resultó ni muerto ni herido. Mientras tanto, el diario árabe Al Hayat ha informado hoy de que las fuerzas de seguridad saudíes han detenido a varias personas sospechosas de estar implicadas en el atentado, que están siendo interrogadas. "Varios sospechosos han sido arrestados en los dos últimos días por su implicación en el atentado contra el complejo de Al Muhaya", asegura el diario sin citar fuentes y sin precisar su número.

"Las autoridades de seguridad tienen en su poder importente información en la que se basan para buscar a los sospechosos", agrega Al Hayat. En todo caso, el rey Fahd ha prometido que su Gobierno actuará con firmeza y "mano de hierro" contra los terroristas que intentan minar la estabilidad y seguridad del país, según unas declaraciones que hoy recoge la Agencia Saudí de Prensa (SPA). Durante un encuentro con su gabinete, el rey Fahd ha insistido en que la Meca es una "ciudad segura" y que las medidas adoptadas permiten que todos los musulmanes que lo deseen puedan acudir con motivo del Ramadán. Por último, el rey ha prometido que se tomarán "medidas enérgicas" contra los autores del atentado para evitar nuevos atentados.