Un grupo que se hace llamar AZF mantiene en vilo a las fuerzas de seguridad francesas después de que amenazara con hacer estallar diez bombas en puntos de la red ferroviaria si el Gobierno no le entrega cuatro millones de dólares y un millón de euros. El Ministerio del Interior francés, que ha confirmado el chantaje de "carácter terrorista", considera "seria" la amenaza, después de que la policía localizara el pasado 21 de febrero un artefacto en la línea férrea París-Toulouse, cerca de Limoges (centro del país), que fue desactivado.
En un comunicado, el grupo AZF dice haber colocado los explosivos para estallar en fechas y emplazamientos diferentes, que sólo revelará en caso de obtener el dinero que reclama. Hay 33.000 kilómetros de vías de ferrocarril en Francia, sin olvidar los 1.500 túneles. Por ello, la empresa francesa de ferrocarriles (SNCF) ha movilizado a 10.000 trabajadores, que rastrean a esta hora la totalidad de la red de trenes. La hercúlea tarea no concluirá hasta mañana, según ha informado el presidente de la SNCF.
El pasado lunes fracasó un primer intento de entrega del rescate, debido a un error de localización del lugar designado por el grupo, según fuentes próximas a la investigación. El Ministerio del Interior se ha visto obligado a confirmar un asunto que llevaba con el máximo secreto, después de que el periódico regional La dépjche du Midi lo revelase en su edición de hoy.
Las cartas firmadas como AZF -nombre de la fábrica petroquímica de Toulouse que hizo explosión en septiembre de 2001 y causó una treintena de muertos- han llegado en las últimas semanas a las autoridades francesas, en particular al Ministerio del Interior, para exigir dinero a cambio de no hacer efectivas las amenazas. Siguiendo las indicaciones de las misivas, la policía localizó el pasado 21 de febrero un artefacto explosivo en la línea férrea entre París y Toulouse, en las proximidades de Limoges (centro de Francia), que resultó ser "peligroso" pues estaba en condiciones de "romper los raíles", según el Ministerio del Interior.
Excluida la pista del integrismo islámico
En paralelo, la Fiscalía de París ha abierto una investigación judicial, que instruyen dos jueces antiterroristas, incluido el decano Jean-Louis Bruguiere. Por parte de la policía, se encarga del caso la División Nacional Antiterrorista (DNAT) y la Oficina Central para la Represión de la Gran Criminalidad (OCRB). También se ha movilizado la dirección central de los servicios secretos de la policía y la Dirección de Vigilancia del Territorio (DST, contraespionaje francés) aporta sus medios técnicos. Además, participan la Gendarmería y los servicios de Aduanas.
Las autoridades francesas no tienen información sobre el grupo AZF ni sobre el número de sus miembros. El director de la policía, Michel Gaudin, parece excluir la pista del integrismo islámico. "No es nuestra hipótesis de trabajo en este momento", ha señalado. Los elementos de los que disponen los investigadores hasta la fecha no permiten vincular al misterioso grupo con la explosión de la planta AZF en Toulouse, atribuida a causas accidentales.