Jay Aubin, Ryan Beaupre, Brian Kennedy y Kendall Waters-Bey fallecieron el 20 de marzo de 2003 en un accidente de helicóptero en Irak. Fueron los primeros soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irak. Ya son más de un millar los que han seguido su suerte, y hoy, a menos de dos meses para las elecciones presidenciales, y cuando el candidato demócrata, John Kerry, ha intensificado sus ataques al presidente, George W. Bush, por este imparable conteo de muertos, dos de los periódicos más importantes del país han publicado la foto y algunos datos personales de esos militares caídos en Irak.
DATO
Tan sólo 140 del millar de víctimas murió durante la guerra
De igual forma que la mejor manera de comprender una cifra inabarcable es mediante la comparación con magnitudes más cotidianas, el único modo de imaginar la magnitud de la tragedia al hablar de mil soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irak es ponerles nombre, cara, edad... convertir los dígitos en seres humanos.
Eso es lo que han hecho hoy dos de los principales periódicos estadounidenses, The New York Times y The Washington Post, que han publicado la fotografía y algunos datos relevantes sobre cada una de las víctimas, las cerca de un millar de víctimas —1.000, según el primero, que cuenta con datos sólo de 996, y 1.005 según el segundo— caídas en Irak desde el principio de la guerra, el 20 de marzo, hasta el 7 de septiembre.
La información la ha suministrado el Ejército, y deja algunas cifras globales por encima de la catástrofe que entraña la pérdida de una vida humana: según The Washington Post, 745 soldados murieron como consecuencia de ataques enemigos, y 246 no —no se ahonda más allá en las causas de estas muertes—. The New York Times, por su parte, informa de que de las 994 muertes de las que tiene datos, 140 se produjeron durante la guerra, 713 después de que Bush declarase el fin de los combates —a inicios de mayo— y las otras 141 tras el traspaso de poderes al Gobierno provisional iraquí, a finales del pasado mes de junio.
De esos muertos, 970 eran hombres, y 24 mujeres. 519 tenían entre 18 y 24 años; 336, entre 25 y 34; 118, entre 35 y 44; y 21 tenían 45 o más años. Según este recuento, 749 murieron por fuego enemigo, y 245 no. El diario ofrece otros datos de interés: el 13% de las víctimas eran de raza negra, el 21% hispanos y el 70% blancos. El 47% estaba casado y el 46% soltero. El 88% eran soldados alistados, y el 12% oficiales; el 82% eran militares profesionales, y el 18% reservistas o miembros de la Guardia Nacional. Respecto a la causa de la muerte, el 31% falleció a causa del estallido de un artefacto explosivo, el 21% por disparos, y el 18% en un accidente de vehículo —aéreo o terrestre—.
El candidato demócrata a las elecciones del próximo 2 de noviembre, John Kerry, ha aprovechado la perplejidad y dolor causados por esa cifra de mil soldados muertos para afirmar que, de todos los errores de la Casa Blanca, "el más catastrófico" ha sido el conflicto que ha desencadenado en Irak. Sus palabras fueron contestadas por el actual vicepresidente y candidato también a repetir en el puesto, el republicano Dick Cheney, que señaló: "Si en noviembre se elige mal, se corre el peligro de que nos ataquen de nuevo".
Para Kerry, el millar de muertos es "un hito trágico", fruto de "una decisión catastrófica que nos ha costado 200.000 millones por haber ido solos, y que estamos pagando además en un coste de vidas de jóvenes norteamericanos todavía más insoportable". "La realidad", añadió, es que las decisiones presidenciales han llevado a "más violencia, más extremismo, puertas abiertas para los terroristas que antes no había. Yo no hubiera tomado las decisiones equivocadas que ahora nos obligan a pagar casi todo el coste de la guerra, 200.000 millones de dólares que no estamos invirtiendo en educación, en salud, en empleos".
El senador demócrata votó a favor de conceder a Bush poderes especiales para ir a la guerra y votó en contra de la financiación extraordinaria del despliegue. Además, en agosto declaró que, incluso sabiendo lo que ahora se sabe sobre la inexistencia de armas de destrucción masiva en Irak, "habría votado a favor de los poderes especiales".