La policía israelí ha detenido hoy en Jerusalén al espía atómico Mordejai Vanunu, liberado el pasado mes de abril tras permanecer 18 años en la cárcel, por revelar presuntamente informaciones clasificadas sobre el poderío militar de Israel, entre ellas las referidas a la posesión israelí de bombas de nitrógeno.
Mordejai Vanunu recobró la libertad hace unos meses después de pasar 18 años en prisión por revelar en 1986, a través del periódico británico The Sunday Times, los secretos nucleares que los israelíes encerraban en la central atómica de Dimona, en el desierto del Neguev.
De momento, no se ha informado de las circunstancias en las que Mordejai Vanunu ha sido arrestado. El espía atómico, que se convirtió al cristianismo, se encontraba alojado desde su liberación el pasado 21 de abril en un monasterio anglicano de Jerusalén. Entre las prohibiciones impuestas por los organismos de seguridad israelíes al ser excarcelado estaban la de emigrar o alejarse de Israel y la de efectuar declaraciones públicas sobre el poderío atómico israelí, lo que hizo al menos a dos medios del extranjero.
Las revelaciones de Vanunu, que fue técnico del reactor atómico israelí durante once años, y que siempre alegó haber contado sus secretos para impedir "una catástrofe nuclear" en Oriente Medio, hicieron concluir a expertos extranjeros que Israel posee 200 artefactos nucleares.
Vanunu, considerado un preso de conciencia y amparado por diversas asociaciones internacionales contra la proliferación de armas atómicas, fue capturado en Roma. Su acto de rebelión desencadenó una caza sin cuartel, que finalizó en Londres, donde entró en contacto con una atractiva muchacha, en realidad agente secreta de la CIA o del FBI, que le prometió una noche de pasión en un apartamento en la capital italiana. Allí fue capturado por los agentes del Mosad, que le llevaron a Israel, donde fue juzgado y condenado.