El presidente de Kirguizistán, Askar Akáyev, apartado del poder por la llamada revolución de los Tulipanes el pasado 24 de marzo y refugiado en Rusia, presentó hoy su renuncia a cambio de inmunidad en una acto ante notario en la embajada kirguís en Moscú.
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La dimisión de Akáyev, que devuelve a la senda institucional la crisis política en Kirguizistán, fue acordada ayer domingo tras varias horas de negociaciones entre el huido presidente y una delegación parlamentaria. El acuerdo quedó formalizado en un protocolo de cuatro puntos, que incluye, además de la renuncia del presidente kirguís, garantías de inmunidad para él, convocatoria de comicios presidenciales y la aceptación por las partes de Rusia y Kazajistán como garantes internacionales del compromiso.
En el acto, que transcurrió a puerta cerrada, Akáyev leyó un mensaje al pueblo de Kirguizistán de 18 minutos de duración que posiblemente será leído en el Parlamento del país. Según uno de los miembros de la delegación kirguí que ha trabajado en las negociaciones con Akáyev, éste no tiene intención de luchar contra las nuevas autoridades" y señala que la declaración del ya ex presidente "demuestra que no tiene planes de volver a la vida política".
Certificada ante notario, la renuncia de Akáyev es efectiva a partir de mañana, 5 de abril, día en que el Parlamento kirguís se reunirá para aceptarla y fijar la fecha de las elecciones presidenciales anticipadas. En esa misma reunión, se examinará una declaración de garantías al ex presidente.
El primer ministro y presidente interino de Kirguizistán, Kurmanbek Bakíyev, advirtió ya el viernes pasado de que no puede garantizar la seguridad personal de Akáyev en caso de que éste vuelva al país.