Con el ulular de las sirenas y un paro general de dos minutos han marcado el comienzo de la jornada de luto que Israel celebra hoy para recordar a los seis millones de judíos que murieron víctimas de los nazis.
A las diez en punto de la mañana las sirenas han irrumpido en el aire de Israel como un llanto desesperado. Los viandantes han detenido el paso y los conductores han bajado de sus coches para aguardar en silencio a que cesara el clamor. Mientras, en el Parlamento se ha procedido a la lectura anual de los nombres de las víctimas "porque no eran un número, tenían nombre".
MÁS INFORMACIÓN
Durante la ceremonia en Yad Vashem, como es tradicional, seis supervivientes encendieron antorchas en memoria de los muertos, y todos los medios de comunicación estaban volcados en reproducir testimonios estremecedores de lo ocurrido en los campos nazis. Las banderas israelíes ondeaban a media asta en todos los establecimientos públicos y la mayor parte de los lugares de esparcimiento permanecerán cerrados hasta esta noche, cuando concluya la jornada de luto nacional.
Pero el momento más intenso de la conmemoración no se producirá en Israel sino en Polonia. Allí, el primer ministro, Ariel Sharon, y otras 18.000 personas, la mitad de ellas no judías, se unirán a la Marcha de la vida recorrerá el camino entre los campos de exterminio de Auschwitz y Birkenau.
Anoche Sharon participó ya en una ceremonia conmemorativa en Jersulaén en la que aseguró que el país ha aprendido la lección y que los judíos "no se verán nunca más sin casa, sin un refugio seguro, sin protección". "Nunca más nos cogerán desprevenidos. Nunca más", ha dicho el primer ministro.