El Grupo Socialista del Parlamento Europeo se ha opuesto hoy a la idea del Partido Popular de suspender el proceso de ratificación de la Constitución para abrir una reflexión sobre la salida a la crisis. Los socialistas señalan que aparcar el proceso supondría dar más valor al no de Francia y Holanda que al sí de otros doce países miembros.
"Un país no puede dejarse imponer nada desde fuera", ha dicho el portavoz socialista en la Eurocámara Martin Schulz, que ha puesto el acento en que el 77% de los españoles que se pronunció a favor en referéndum tiene el mismo derecho que el 53% de franceses que dijo no. "Los Gobiernos de Francia y Holanda han tenido que afrontar los errores del pasado. Esta ha sido la factura de echar la culpa siempre a Bruselas", agregó.
El Grupo Socialista se opone así a la idea del Partido Popular Europeo de aparcar el proceso de ratificación de la Carta Magna y buscar una salida a la crisis en una nueva convención. El presidente de este grupo, Hans-Gert Poettering, ha pedido desde la tribuna de la Eurocámara a los países que aún no han rectificado el texto que se abstengan de convocar referendos. "Tenemos que reflexionar, nadie puede sacar una solución mágica, tenemos que mantenernos serenos pero decididos. Los jefes de Estado tendrán que zanjar la cuestión, e introducir un compás de espera, de reflexión congelando los referendos", ha dicho.
Falta de ilusión
Por su parte, el ministro delegado de Asuntos Europeos de Luxemburgo, Nicolas Schmit, representante de la Presidencia de turno de la UE, ha señalado que los motivos del no son múltiples y contradictorios, aunque ha reconocido que el proyecto europeo no ilusiona a los ciudadanos y se enfrenta a un sentimiento que concentra el malestar social, inseguridad y el paro.
"Los ciudadanos exigen acciones concretas, sociales, económicas, de seguridad. Y la construcción de una verdadera democracia europea sigue siendo el único medio", ha dicho Schmit. "El debate tiene que continuar, y, pausa o no pausa, la reflexión que hay que desarrollar no debe limitarse solamente a las cancillerías, porque así no vamos a salir de la presente crisis. Hay que ser claros, decirle a los pueblos qué vías de salida tenemos, ha pedido.