Jorge Mejía, coordinador de programas de Unicef en Guatemala
Juan Luis Vázquez, Manos Unidas
Alfons Verdú, Médicos Sin Fronteras
"Hay 652 muertos oficiales, pero la cifra podría triplicarse porque el problema han sido los derrumbres de partes de montañas y de ríos que se podrían haber llevado por adelante las aldeas. Hay 120.000 personas afectadas, unos 45.000 albergados, aunque aquí se llama albergue a cualquier cosa que lleve techo, y 118 comunidades incomunicadas. La zona de Santiago Atitlán ha sido declarada campo santo, porque no pueden escavar para recuperar los cadáveres y, si lo hacen, hay un riesgo de brote epidemiológico. A día de hoy tenemos detectados casos de diarreas, neumonías y hepatitis, sobre todo en menores de cinco años. Mañana partimos a dos poblaciones a las que todavía no ha ido nadie desde que empezaron las lluvias. Lo que más impresiona es hasta qué punto la estructura vial del país ha sido destruida, la desinformación que hay (un día te dicen que hay 40.000 afectados y otro día, 3.000) y, sobre todo, la falta de respuesta internacional. No había habido ayuda internacional en la zona de Sololá hasta que llegamos nosotros. Además, ya se están dando casos de asaltos a los convoyes y hay un riesgo a la seguridad".