El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, empleará su comparecencia de esta madrugada (hora española) en el Congreso para hablar de las ventajas de un sistema de salud que contemple una alternativa pública para aquellos ciudadanos que no pueden costearse un seguro privado, pero tampoco cargará las tintas en ese aspecto de su reforma para evitar nuevos reproches de los republicanos, según informa The New York Times, que cita fuentes de la Casa Blanca.
El propósito de Obama no es otro que reunir el consenso de ambos partidos para sacar adelante una reforma que considera esencial para el futuro de su presidencia y del país en su conjunto. Pero el Partido Republicano, que ha pasado a la ofensiva durante el verano y ha llegado a acusar al presidente de querer implantar el socialismo, sigue oponiéndose frontalmente a un proyecto que tachan de innecesario por presentarse en plena crisis económica.
En su esperado discurso, el mandatario demócrata ofrecerá "seguridad y estabilidad" para aquellos que no tienen actualmente cobertura médica, y también para los que ya la disfrutan. Sobre esos dos ejes pivotará su discurso, mientras que la tan cacareada "opción pública" será presentada simplemente como una alternativa pero no como un fin en sí mismo, según la Casa Blanca
Según asesores del presidente, Obama ofrecerá detalles del plan en su discurso, que será televisado para todo el país. El presidente "esbozará" tanto su plan de reforma como el camino que esta ha de seguir para ser aprobada en el Congreso. Aunque las dos Cámaras están dominadas por los demócratas, Obama está empeñado en sacar adelante la reforma con el apoyo de los republicanos también.
En una entrevista con la cadena ABC, Obama adelantó que usaría su discurso para "asegurarme de que tanto demócratas como republicanos entienden que estoy abierto a nuevas ideas, que no somos rígidos o demasiado ideologizados por este tema, pero que intentamos que esté listo este año".
"Ha llegado la hora de actuar"
Mientras, en las últimas horas, el presidente del influyente Comité de Finanzas del Senado, Max Baucus, ha confirmado que presentará formalmente su propia versión de la reforma de salud la próxima semana, con o sin el apoyo de la minoría republicana.
En declaraciones a los periodistas tras reunirse con los demócratas del Comité, Baucus ha dicho que su meta es someter a votación el plan de reforma la semana del 21 de septiembre. "Ha llegado la hora de actuar y así lo haremos", ha asegurado Baucus, uno de los seis negociadores en el Senado que intentan lograr un proyecto consensuado, en medio de agrias disputas sobre el papel del Gobierno para resolver esta crisis.
El senador se ha dirigido a los republicanos, que por ahora se han mostrado renuentes a aceptar una reforma que incluya la "opción pública". Cinco comités de ambas cámaras del Congreso, con jurisdicción en el asunto, continúan tratando de lograr un proyecto de consenso.
"Sé que algunos de mis colegas republicanos desean ser parte de esto... y tantos ellos como yo sabemos que aún hay tiempo", ha dicho Baucus. El senador del Partido Demócrata de Montana ha señalado que la versión final de su proyecto en ciernes -cuyos detalles comenzaron a filtrarse el martes- será muy parecido a la propuesta que ha presentado a los republcanos en busca de su apoyo.
Sin embargo, y quizá como guiño a los detractores de la reforma, su iniciativa no incluirá la "opción pública" con la que el Gobierno federal podría administrar un plan de seguro médico y así competir con las aseguradoras privadas.
En vez de la "opción pública", el proyecto de ley de Baucus, de unos 900.000 millones de dólares en 10 años, propone "cooperativas" que compitan con el sector privado y también exige que todo estadounidense consiga seguro médico, so pena de una multa.
Un seguro para los más pobres
Un alto funcionario de la administración que no ha querido indentificarse ha declarado a la agencia Reuters que Obama intentará en su discurso argumentar su proyecto de llevar cobertura sanitaria asequible a aquellos que no tienen y mejorar la de quienes sí la disfrutan. "Su plan reducirá el insostenible crecimiento del coste de la sanidad, que se ha doblado en la última década y que volverá a hacerlo si no hacemos algo".
Obama está empeñado en una reforma en la que otros fracasaron -Bill Clinton el último- y que considera crucial para aliviar las arcas del Estado. Pese a que el sistema sanitario de EE UU está basado en seguros privados -proporcionados por las empresas a sus empleados o contratados de forma individual- resulta ser uno de los más caros del mundo. Además, deja sin cobertura a millones de personas que o no tienen trabajo o renuncian al seguro y que tampoco se ajustan a los programas estatales para ancianos y desfavorecidos, los llamados Medicare y MediAid.
Para ello tiene que convencer tanto a los republicanos, tradicionalmente opuestos a la reforma del sistema porque creen que la iniciativa privada es mejor, como a un sector demócrata que teme la excesiva intervención estatal. También se oponen, por supuesto, las aseguradoras médicas y muchos estadounidenses, que temen perder algunas ventajas de lo privado y que el Estado se arruine. Se juega mucho Obama en este tema. Durante el verano, mientras se ha estado debatiendo pero también en el receso de agosto, una feroz campaña ha expandido insidias, insultos y falsedades sobre las intenciones del presidente o el significado de la reforma. La popularidad de Obama, además, ha caído en picado.