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Reportaje:

Ratones que van más alto, más lejos, más rápido

Científicos estadounidenses buscan una píldora para obtener todos los beneficios del ejercicio físico sin sudar ni una gota

Un ratón normal es capaz de nadar durante la friolera de 150 minutos, sin descansar. Pero si le modificamos un simple gen, el PPAR-delta, nuestro roedor podrá convertirse en el Michael Phelps de los ratones: nadará una hora más.

En un artículo publicado en el estadounidense Public Library of Science Biology, un grupo de científicos de la universidad de California afirma haber encontrado la vía para desarrollar en el futuro un medicamento que aumente el ritmo del metabolismo, y con él, la velocidad a la que los mamíferos quemamos grasas. La clave: mantener ese interruptor genético siempre encendido.

Y es que lo mejor del ratón olímpico no es su resistencia física. "Además de ser buenos corredores, no ganan peso fácilmente", afirma Ronald Evans, un investigador del instituto médico Hughes, en San Diego. Alimentados con una dieta muy rica en grasas, los ratones corren a toda velocidad, y no engordan.

La cuestión ahora es averiguar con exactitud cuál es la parte mala, qué efectos secundarios se producen en el organismo. De momento, no se han observado cambios de relevancia, aunque los músculos que los ratones desarrollan son los que corresponden a ejercicios prolongados. Es decir, que el tipo de fibra muscular cambia, pero la cuestión permanece ¿Afecta a la longevidad?

Este estudio no es el único que busca una píldora mágica para comer y no engordar, aunque sí es el primero que usa la manipulación genética. En 2002, otro grupo de investigadores afirmó haber encontrado una enzima denominada CaMK, con efectos similares.

Evans, pese a estar confiado en el desarrollo de una droga que active al gen PPAR-delta, tiene claro que hoy por hoy, sigue habiendo una sola solución para bajar de peso: "Sólo puedes hacerlo haciendo ejercicio". Lo mismo para ratones que para humanos.