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BALONMANO

España, cuarta en el Mundial tras perder contra Francia

Croacia se proclama campeona del mundo al vencer en la final a Alemania

La selección española de balonmano tampoco ha podido con Francia y tendrá que conformarse con igualar su mejor clasificación en un Mundial, el cuarto puesto. En un partido en el que a España le ha pesado la derrota de ayer en semifinales frente a Croacia, Francia se ha mostrado más centrada y ha merecido la medalla de bronce, venciendo a los españoles por 27 a 22.

España sucumbe en la locura

Aquello fue la locura y España sucumbió en ella. Fue un partido no apto para cardíacos, con alternativas de los dos equipos, que se disputó con apasionamiento, con velocidad, con excesivo corazón a veces, y que precisó de dos prórrogas para finalizar. Y Croacia salió victoriosa. Ayer, en Lisboa, España dejó escapar otra gran oportunidad de estar en la final de un Campeonato del Mundo.

Es una asignatura pendiente que parece habérsele atragantado a la generación de los treintañeros que ha llevado al balonmano español a las medallas tanto en el Europeo como en los Juegos. En Egipto en 1999, ya vivieron una situación parecida. Perdieron las semifinales ante Rusia y luego cayeron por el bronce ante Yugoslavia. Hoy (15.30, La 2), España se enfrentará a Francia, que perdió frente a Alemania (23-22) para agotar su última posibilidad de medalla. Puede cambiar la historia. El oro lo disputarán Alemania y Croacia (18,00).

El daño moral que sufrió el equipo español fue evidente. Tuvo el partido en sus manos hasta entrada la segunda parte, con ventajas que oscilaban entre los cinco y los seis goles (13-7 y 20-15), pero todo el tesoro acumulado se fue diluyendo, sin que el banquillo encontrara los resortes para reaccionar. El juego brillante de Duishebáev en la primera parte se fue apagando a medida que debía asumir más responsabilidades que las propias de un central para tapar los errores en los lanzamientos de sus laterales: Romero, Entrerríos y Mariano Ortega. Y en la defensa, la velocidad del juego y las pérdidas de estas ventajas causaron también estragos, sin que Argilés se decidiera a cambiar al portero.

Lo que ocurrió en la segunda parte, fue que el equipo de Argilés pasó de la euforia y la alegría en el juego al sufrimiento en cuestión de minutos. Todo lo que salía prácticamente sin pensar, comenzó a estrellarse, de pronto, en el poste, a pararlo el portero Sola, o a embarullarse sin ningún sentido cuando Croacia logró empatar el partido a 20. Argilés ya había sentado entonces a Duishebáev, poco acertado en el lanzamiento, y había dado entrada a Masip para que tomara el mando del ataque.

Y la verdad es que el jugador del Barcelona lo bordó. Movió bien las piezas, pero básicamente asumió una responsabilidad que hasta ayer le fue negada y fue levantando el ánimo de sus compañeros con goles decisivos. A falta de cuatro minutos para el final del partido, Croacia ganaba por 22-25 y la situación era ya tan desesperada que no había manera de que la primera línea marcara un gol. La inexperiencia pesó entonces en los laterales. Pero cuando todo parecía definitivamente perdido, Duishebáev marcó el 25-26 y Romero tomó la responsabilidad de matar un golpe franco y empató el partido en el último segundo.

Fue un final impactante, que abrió la posibilidad de la prórroga. La tensión lo invadía todo y resultaba difícil jugar. Argilés siguió apostando por Masip y metió también en el ataque a Duishebáev para evitar las precipitaciones. Pero al final, cuando la segunda prórroga se estaba decidiendo, un disparo fuera de Romero, el mismo que había dado la prórroga, dejó a España sin opciones.

El banquillo adquirió conciencia de la tragedia que se le venía encima. En el campo ya no quedaba tiempo para nada. Los ánimos ya no existían. Y mientras los croatas saltaban y bailaban por el partido que habían levantado, los españoles fueron encarando el vestuario con la decepción reflejada en sus rostros y la sensación de haber perdido una ocasión de oro. Les queda una oportunidad, ante Francia, el campeón mundial, para ganar la medalla que hasta ahora les ha sido negada. Pero, como en Egipto, la ocasión no llega en el mejor momento.

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España siempre ha ido a remolque en el marcador, con ventajas cómodas de tres o cuatro goles para los galos. Sólo en un par de ocasiones los hombres de Argilés han tenido la opción de igualar el tanteo, pero no han sabido aprovechar las opciones. Así, mediado el segundo tiempo, Francia ha pegado el estirón definitivo, instalándose en una cómoda ventaja de seis goles, que han quedado en cinco con el pitido final.

Croacia, campeona

Así, Francia completa el podio de honor del Campeonato del Mundo que hoy acaba en Portugal, acompañando a Croacia, que se ha proclamado campeona, y a Alemania. Los croatas, también poseedores de la medalla de oro olímpica, se han proclamado adjudicado el Campeonato del Mundo por primera vez en su historia tras imponerse en la final al combinado de Alemania por 34-31, que ha tenido que conformarse con la medalla de plata.

Por su parte, España se ha quedado a las puertas de su mejor clasificación en un Mundial, sobre todo tras la ajustada derrota de ayer ante Croacia. En buena medida, ese partido ha sido la clave de la final de consolación de hoy, en la que los españoles no han mantenido la concentración necesaria, pese al reto de conseguir, por primera vez, un metal.

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