La Comisión de Control y Disciplina de la UEFA ha anunciado su decisión de dar por concluido el partido Roma-Dinamo de Kiev de la primera fase de la Liga de Campeones, disputado el pasado miércoles, con el resultado de 0-3, y ha obligado al equipo italiano a disputar a puerta cerrada sus otros dos encuentros de casa correspondientes a la primera fase, ante el Real Madrid y el Bayer Leverkusen.
El árbitro sueco Anders Frisk fue alcanzado por objeto lanzado desde las gradas cuando se encontraba en la pista de atletismo del estadio Olímpico camino de los vestuarios, después de que éste pitara el descanso tras mostrar una tarjeta roja al jugador local Philippe Mexes. Frisk, que estaba acompañado por sus dos jueces asistentes, recibió un impacto en la frente y cayó al suelo, se puso de rodillas con claras muestras de dolor y al levantarse se le evidenció sangrar notablemente. En el descanso, en el vestuario, el colegiado tuvo que ser atendido por las asistencias y se le aplicaron puntos de sutura ante el corte sufrido en la frente. En un principio, se anunció por la megafonía que el segundo tiempo se iba a retrasar una media hora por tener que ser atendido el árbitro, pero al no recuperarse se anunció la suspensión del encuentro.
La UEFA ha notificado que la decisión de su Comisión de Control y Disciplina puede recurrirse hasta la medianoche del próximo viernes 24 de septiembre. En caso de que finalmente el recurso, si llega a producirse, no se resolviera a favor del Roma, el partido contra el Real Madrid del próximo 8 de diciembre, último del grupo B, se jugaría a puerta cerrada, al igual que el que deberá disputar contra el Bayer Leverkusen el 3 de noviembre.
Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.