El Estadio Olímpico de Roma, uno de los más conflictivos de Europa, albergó anoche otro episodio de verguenza. El encuentro de Liga de Campeones entre el Roma y el Dinamo de Kiev fue suspendido después de que el árbitro, el sueco Anders Frisk, resultara herido por un objeto lanzado desde la tribuna. Frisk se desplomó sangrando copiosamente y, tras recibir puntos de sutura en el túnel de vestuarios, fue trasladado a un hospital.
El Roma había desarrollado un juego mediocre durante el primer tiempo y había encajado un gol. El encuentro se desarrollaba, sin enbargo, con normalidad, hasta que al filo del descanso el árbitro sueco expulsó a Mexes, defensor del equipo local, por pegar una patada a un contrario cuando el juego se desarrollaba en otro lugar. El asunto generó en un altercado entre jugadores de ambos equipos. Los nervios se calmaron y Frisk señaló el final del primer tiempo.
Estaba ya en la pista que bordea el terreno y a unos metros de las escaleras hacia los vestuarios cuando un objeto golpeó al árbitro en la frente. A juzgar por las imágenes de televisión, podía tratarse de una moneda grande o de un mechero, que partió de la tribuna situada sobre los banquillos. Frisk cayó al suelo, se incorporó al cabo de unos segundos y bajó por su propio pie, ayudado por sus colaboradores, hacia el túnel, donde se desplomó de nuevo. Tenía una brecha en la frente y una fuerte hemorragia. Tras una cura de urgencia, se reunió con el delegado del Ministerio del Interior en Roma y con el delegado de la UEFA, André Francioli, y decidió suspender el encuentro, en lugar de ceder la dirección al cuarto árbitro, porque consideró que la seguridad no estaba garantizada. El público abandonó las gradas con pesadumbre y sin incidentes.
La comisión disciplinaria de la UEFA tendrá que decidir si el partido se repite o si, como parece más probable, se da por perdedor al Roma. En cualquier caso, es segura una fuerte sanción a la sociedad y el cierre del estadio por un periodo más o menos largo. El Estadio Olímpico ya fue escenario el pasado año de un episodio bochornoso, cuando en el derby Roma-Lazio se difundió un rumor falso sobre la muerte de un muchacho y los tifosi de los dos bandos obligaron a detener el encuentro, para después organizar enfrentamientos con la policía.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de septiembre de 2004