El abuelo del Mundial de balonmano, el portero David Barrufet (38 años), ha asegurado la víspera de enfrentarse con Croacia en Split y perder frente a Suecia que el equipo nacional "está tocado, pero no hundido. No estamos tan bien como quisiéramos, pero no tan mal como pinta", añadió el guardameta del F.C. Barcelona y quien reconsideró su retirada anunciada tras Pekín por la insistencia de Valero Rivera para que le echara una mano en el vestuario de la selección. "Ante los suecos no estuvimos a la altura de lo que podemos hacer en un partido importante del Mundial. Las piernas no funcionaron y aparecieron los nervios. Pero aún estamos vivos", dijo.
Sobre el partido frente a los croatas, Barrufet comentó a EFE que será "idóneo para disfrutar y para jugarlo con intensidad. El público estará en contra, pero no juega en la cancha. Ahí seremos siete contra siete. Les he dicho a mis compañeros que es muy bonito ganar a un equipo en su casa. Debemos afrontar el choque como si no nos jugáramos nada y salir a hacer nuestro balonmano", admitió a EFE Barrufet. El guardameta y capitán de la selección aseguró que los croatas "van a ser muy duros en defensa. Habrá que ver cómo los árbitros manejan esa situación. Eso será importante", aseveró. "Sabemos que hay muchos factores que pueden decidir un partido y el arbitral puede ser uno de ellos. Hay dos pabellones nuevos. En el de Zagreb está todo vendido y sería raro que Croacia no jugara allí las semifinales", manifestó por último.
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