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SALUD

La sombra de la primavera

En España hay seis millones de alérgicos

Se calcula que hay seis millones de alérgicos en España. Algunos médicos aseguran que en estos seis millones se engloban algunas dolencias que no son realmente alérgicas, y otros, en cambio, creen que aún hay enfermedades de tipo alérgico que no se diagnostican como tal.En síntexis "ser alérgico" es "ser distinto", ya que el organismo reacciona ante un elemento -animal o vegetal- sin que les origine ningún trastorno. Sólo el alérgico es sensible a él y, además, se puede ser alérgico a cualquier cosa, tanto si está habitualmente en nuestro medio ambiente como si entramos accidentalmente en contacto con ella.

Los elementos más frecuentes son el polen, el polvo, las fibras, el pelo de los animales, las plumas, los ácaros domésticos y algunos alimentos como la leche, los huevos y los mariscos. Se dan también alergias por contacto con objetos como pulseras o correas de reloj. Al elemento alérgico se le denomina antígeno.

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Cuando uno de estos antígenos penetra en el organismo, el alérgico se defiende produciendo unos anticuerpos. La batalla entre estos anticuerpos y los antígenos se manifiesta en el organismo con trastornos tan distintos como los propios elementos que causan las alergias. Los más frecuentes son asma, fiebre del heno, eccema, urticaria, etcétera.

Choque anafiláctico

Cuando el antígeno entra en contacto directamente con la corriente sanguínea y se distribuye rápidamente por todo el organismo, como ocurre, por ejemplo, con las picaduras de una abeja o una avispa, se produce una reacción muy violenta -denominada choque alérgico o anafiláctico- y espectacular. El rostro se hincha tanto que se deforma totalmente y aparecen manchas rojizas extensas por todo el cuerpo. Se puede tener sensación de asfixia porque también se inflama la garganta, la lengua y el interior de la boca. Al tiempo desciende la presión anterial y se aceleran bruscamente los latidos del corazón.

Siempre que se presenta una reacción tan violenta conviene acudir inmediatamente a un médico. Afortunadamente, esta reacción no es la más frecuente. pero aunque la alergia se manifieste más levemente conviene acudir a un especialista y mantener una actitud vigilante, tomando nota, por ejemplo, de nuestra reacción cuando entramos en contacto con algo que nos puede causar alergia.

Ácaros y polen

No es cierto que las alergias no se curen; lo que ocurre es que algunos antígenos -como los ácaros- son muy difíciles de evitar. Estos parásitos viven en la ropa alimentándose de las descamaciones que día a día sufre la piel humana. Encuentran, por tanto, una fuente continua de alimentación, a no ser que se limpie minuciosamente con una aspiradora la ropa de la cama y sofás.

La sensibilidad frente al polen se puede eliminar con inyecciones de antihistaminicos, aunque muchos alérgicos las rechazan porque hay que seguirlo durante varios años, del mismo modo que rechazan las pruebas, para identificar a qué son alérgicos, porque son muy molestas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985