Los trabajos de restauración en la catedral de León, uno de los monumentos españoles más maltratados por el mal de la piedra, se han reanudado tras ocho meses de suspensión. La restauración, que se centra en esta primera etapa en la torre sur, utilizará en gran escala modernos procedimientos de consolidación y protección de la piedra, aplicando a ultranza criterios muy conservadores. "Se trata", dice José María Cabrera, director del proyecto, Me evitar sustituciones de elementos tanto arquitectónicos como ornamentales, aprovechando al máximo la piedra en su actual situación por medio de técnicas diversas y muy complejas".
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"Restaurar una catedral es en esencia el mismo proceso que restaurar un cuadro. Minuciosidad en la aplicación de los tratamientos; respeto a la obra de arte, evitando sustituciones que no son otra cosa que una falsificación encubierta", declara José María Cabrera, químico, que ha dedicado toda su vida profesional a estudiar viejas piedras."La verdad es que hoy hablar del mal de la piedra es una generalización". Las causas de los procesos de deterioro de la piedra, un problema que afecta en todo el mundo occidental a cientos de monumentos, son, diversas y requieren un estudio singular en cada caso. "Desde luego", añade Cabrera , el problema se plantea en la catedral de León de forma más pura que en otros sitios. Por eso una tarea de esta envergadura la estamos haciendo sólo aquí".
La historia de la pulchra leonina ha sido en parte la de sus restauraciones, algunas bien desafortunadas, por cierto. Por eso Cabrera insiste una y otra vez en la necesidad de adoptar precauciones, de evitar sustituciones, de conservar a ultranza. "Sustituir piedra a piedra es bien fácil, pero no se trata de eso. Lo que nosotros hacemos es regenerar".
La piedra agredida
El coste de la obra oscila alrededor de las 3.000 pesetas por metro cuadrado, y el proceso avanza con bastante rapidez pese a la minuciosidad que implica. Calculan que en este año esté terminada íntegramente la torre del Reloj, incluyendo cientos de metros de paramentos. La obra importará unos 14 millones de pesetas.Las agresiones fundamentales que sufre la piedra vienen dadas por problemas de heladura y por las sales que origina la contaminación. Junto a ello una pérdida de protección: "La piedra en los antiguos monumentos nunca estaba desnuda. En todas partes encontramos restos de un revoco. únicamente en la catedral de Burgos hay dudas. El revoco tenía dos funciones: la estética, para dar impresión de uniformidad; ya la funcional, para otorgar protección La pérdida del revoco aumenta la erosión y la consiguiente debilidad ante la agresión".
"Lo mejor", continúa, "son los barnices acrílicos". El sistema ha sido ampliamente empleado en España en el tratamiento de estatuaria. En Ripoll se utilizó en 1965 por primera vez en el mundo. En la catedral de León toda la estatuaria externa ha recibido ya tratamientos similares, pero una aplicación a la conservación de grandes superficies, de paramentos de enorme extensión, constituye una novedad.
La restauración se ha iniciado por la parte alta de la torre; actualmente se trabaja en la balaustrada, a unos 50 metros de altura. A partir de ahí los trabajos irán progresando hacia la base.
Cabrera insiste en que una obra de esta envergadura, donde por primera vez se utilizan en gran escala procedimientos ya ampliamente experimentados en el tratamiento de la estatuaria, requiere como condición básica una mano de obra extremadamente experimentada. Entre el personal de andamio que realiza los trabajos figuran un arqueólogo y un historiador. "Así", dice Cabrera, "quienes realicen restauraciones dentro de algunos decenios no tendrán que andar a ciegas, como nosotros".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 1985